En economíase entiende por competencia aquella situación en la que existe un indefinido número de compradores y vendedores, que intentan maximizar su beneficio o satisfacción, y en la que los precios están determinados únicamente por las fuerzas de la oferta y la demanda.

La competencia es inherente a las relaciones entre los agentes económicos en el marco de una economía de mercadoconstituye el fundamento de la economía liberal. De hecho, se considera que una empresa es competitiva en la medida en que es capaz de resistir la competencia de otras compañías en el mercado. No obstante, resulta necesario que sus precios sean reducidos a fin de estimular al máximo las decisiones de compra: al multiplicarse, son éstas las que permiten obtener un beneficio suficiente. Además, la competencia impide que productores y comerciantes obtengan amplios márgenes de beneficio.

Bajo esta perspectiva, la competencia perfecta -régimen hipotético descrito por los economistas clásicos- se compone de una convergencia de múltiples condiciones. Es decir, se parte de la idea de que en el mercado, los agentes presentes -vendedores y compradores- son numerosos y que sus fuerzas impiden el surgimiento de desigualdades muy acentuadas, de modo que ninguno puede imponer sus objetivos. Es más, la homogeneidad y la divisibilidad de los productos expuestos permite comparar y sustituir, en el tiempo y en el espacio, los bienes presentados a la venta.

En realidad, las comprobaciones históricas sobre el mercado revelan la prioridad de la competencia imperfecta, en la que algunos agentes pueden, en determinados momentos, ejercer fuertes presiones en el proceso de ajuste entra la oferta y la demanda. En otros términos: los diferentes estratos en los que se divide la dinámica de la competencia (cuyos dos extremos son, por un lado, la competencia perfecta y, por el otro, el monopolio, donde un sólo oferente actúa en el mercado) corresponden a condiciones de la competencia imperfecta que, pasando del oligopolio (pocos vendedores, numerosos compradores) a la oligopsonio (gran cantidad de agentes de oferta, pocos demandantes), demuestran la rigidez de las estructuras de mercado.

El análisis de las formas imperfectas ha conducido a muchos autores a un nuevo enfoque del fenómeno, introduciendo la idea de competencia practicable, en la que pueden manifestarse firmas de dimensiones desiguales; basta con que lleguen a un acuerdo de cártel. En este sentido, el estadounidense John Kenneth Galbraith tuvo en cuenta otros factores además de los que normalmente se presentan en la oferta y la demanda. Para este analista, el verdadero equilibrio de un mercado no surge de los mecanismos de competencia sino de las estructuras y, sobre todo, de la resistencia que pueden ofrecer tanto los compradores agrupados (cooperativas) como ciertos agentes de la producción al margen del capital (sindicatos obreros). A partir de Galbraith, el desarrollo de estos poderes compensadores es capaz de establecer nuevos elementos de competencia.

Por su lado, las entidades públicas han tratado de reaccionar contra el estrangulamiento de la competencia creando una legislación relacionada con las normas antitrust. Sin embargo, este intento choca con la evolución general de las economías modernas, para las que la concentración se ha convertido en una necesidad. Así, los gobiernos quedan atrapados entre el deseo de sustentar su industria nacional -frente a empresas extranjeras muy competitivas- y su voluntad de proteger a los consumidores, al intentar mantener cierta competencia del mercado nacional para estabilizar los precios.

Intensidad de los competidores

A medida que la intensidad de la competencia sea mayor, la posibilidad de obtención de rentas superiores es menor y, por tanto, el atractivo de la industria disminuye. La intensidad de los competidores y por consiguiente de la competencia viene determinado por:

  • Número de competidores y equilibrio entre ellos.
  • Ritmo de crecimiento de la industria: emergente, en crecimiento, maduras y en declive.
  • Barreras de movilidad: son aquellos obstáculos o dificultades que impiden a las empresas moverse de un segmento a otro dentro de la misma industria.
  • Barreras de salida: son factores que impiden o dificultan el abandono de una industria.
  • Estructura de costes de las empresas: un mayor peso de los costes fijos sobre los costes variables impulsa a las empresas a operar a plena capacidad, para intentar reducir costes medios. De esta forma se incrementa la competencia al incrementar los volúmenes de producción y forzando a su venta en el mercado.
  • Diferenciación de productos: cuanto mayor diferenciación de productos menor será la competencia y viceversa.
  • Costes de cambio: se refiere al coste que un cliente tiene al cambiar de proveedor. Por ejemplo, en el sector de telecomunicaciones los clientes tienen costes de permanencia en la compañía, pero una vez estos desaparecen el cliente tiene libertad de cambio a coste cero.
  • Capacidad productiva instalada: desajustes en la capacidad productiva instalada obliga a muchas empresas a realizar movimientos competitivos agresivos para dar salida a grandes volúmenes de producción.
  • Diversidad de competidores: cuando los competidores difieren en tamaño, estrategias, objetivos,… la intensifica la competencia.
  • Intereses estratégicos: a medida que los objetivos de las empresas sean parecidos la competencia se intensifica.