La conciliación bancaria consiste en cuadrar los ingresos y gastos que tiene una empresa y ver que éstos coinciden con los movimientos y las cuantías de las cuentas asociadas a la empresa o a un negocio en particular.

Esta tarea es fundamental para llevar a cabo un control exhaustivo de las posibles desviaciones de capital que puedan existir en los flujos de entrada y salida de capital de la empresa.

Permite detectar anomalías en las gestiones económicas realizadas por el departamento financiero en caso de error y solucionarlo antes de que sea demasiado tarde y pueda causar un perjuicio económico a la empresa y a sus trabajadores. Por ello, la conciliación bancaria se tiene que revisar de forma minuciosa y constante en el tiempo, dado que un retraso en la conciliación bancaria puede causar graves problemas económicos.

Su supervisión y correcta conciliación es importante porque permite anticiparse a un problema desde el punto de vista de los ingresos. Imaginemos que sumistramos maquinaria y uno de nuestros clientes dice que nos ha pagado, sin embargo, en los movimientos de las cuentas bancarias observamos que no ha sido así. Esto permite reclamar las cuantías adeudas porque hemos revisado los estados de cuenta. Si hubieramos revisado este movimiento un mes más tarde, las dificultades para obtener ese ingreso serían mayores dado que se puede dar el caso que ese cliente ya no exista o se haya declarado en quiebra.

Un arma de control contable

Podemos decir que, la conciliación bancaria es un arma de control contable que permite detectar errores en los pagos y en los ingresos de un determinado negocio. A su vez, permite anticiparse a posibles desviaciones entre los ingresos y gastos reales y los ingresos y gastos contables, de tal forma que se puede analizar porque no coinciden y en qué partidas se tiene que investigar para solucionar las discrepancias que se han detectado.

La conciliación bancaria es necesaria para llevar a cabo una doble contabilidad que nos permita corregir y enmendar errores no detectados en una primera revisión, de tal forma que mejora la eficiencia en los mecanismos de detección y solución de riesgos financieros y no financieros y permite mejorar la reputación de la empresa, ya que fortalece las armas con las que cuenta la empresa para activar la rueda de ingresos y gastos.