El término consorcio tiene varias acepciones en el mundo organizativo empresarial y económico. Entendemos como consorcio a cierto tipo de asociación de varias empresas que pretenden impulsar una actividad común creando una nueva sociedad que las aglomera. Uno de los principales objetivos es formar una entidad poderosa que eleva su capacidad de monopolio del sector productivo.

El término proviene del latín consortium, y hace mención a la estructura conformada que facilitará el funcionamiento de esta nueva unidad empresarial. La principal diferencia con la ‘Sociedad Comercial’ radica en que el consorcio divide la actividad entre los distintos ‘consorciados’, estableciendo un nexo temporal entre ellos para la realización de la obra, servicio o suministro de bienes.

Cada uno de estos consorciados debe coordinar la actividad de los otros miembros, pero así mismo también cada uno, desarrolla su parte asignada individualmente, beneficiándose de los resultados económicos correspondientes.

Otra acepción común del concepto se encuentra en el acuerdo mediante el cual, accionistas de empresas entregan sus acciones a cambio de un certificado que le permite beneficiarse de parte de las ganancias de este consorcio.

De igual manera, en Derecho se habla de consorcio cuando se agrupan y organizan entidades públicas con entidades privadas.

Una última acepción del término, es la que se refiere a una agrupación de individuos, patrocinada por una empresa administradora, que tiene como objetivo la adquisición de bienes mediante la autofinanciación. De esta manera, estos individuos consiguen un bien, mientras que la empresa los administra libremente, según vayan surgiendo las diferentes necesidades o proyectos.