La contabilidad agresiva es un método de contabilización mediante el cual se manipulan las cifras contables según la conveniencia de la empresa. Esta contabilidad agresiva se lleva de manera intencionada y deliberada por del departamento de contabilidad con la intención de dar una imagen más favorable de la empresa. También se conoce como contabilidad creativa.

Las empresas que tienen políticas de contabilidad agresiva, a menudo siguen criterios de reconocimientos de gastos e ingresos cuestionables.

Dada la complejidad de la contabilidad de algunos conglomerados empresariales y la flexibilidad que a menudo permiten los principios contables, este tipo de práctica es muy difícil de detectar incluso para las personas más cercanas al sector.

Métodos utilizados por la contabilidad agresiva

Existen muchísimas formas de maquillar las cuentas de una empresa. Una de las más utilizadas en la contabilidad creativa es la manipulación de la estructura de los flujos de ingresos de manera que estos sean reconocidos en el momento más favorable para estas.

Imagina que eres el nuevo presidente de una empresa, si atribuyes menos ingresos y más gastos al primer año (intercambiándolos al año siguiente) podrás decir que estabas haciendo una limpia de la empresa el primer año. Mientras que al año siguiente, habrá mayor cuantía de ingresos y menor cuantía de gastos, que darán la sensación de que has aumentado el beneficio de la empresa, pero sin haber hecho más que un juego contable. Por eso, en contabilidad, las normas suelen ser muy estrictas con el principio de devengo.

Otra práctica común de contabilidad agresiva es la relacionada con el valor de los fondos propios de la empresa. Los ejecutivos de la empresa pueden inflar de manera artificial el valor de la cotización de las acciones para posteriormente deshacerse de sus paquetes accionariales a precios superiores a los que realmente deberían tener en mercado. Ese valor inflado artificialmente de los recursos propios supone un mayor valor de estos y de esta manera más capital operativo. Al inflar el valor de las acciones, los fondos propios de la empresa aumentan, mejorando sus ratios de endeudamiento y dando así una imagen financiera de mayor solidez.

Ejemplos de contabilidad agresiva

Existen diversos casos de empresas que fueron a la quiebra por este tipo de prácticas de contabilidad fraudulenta. Uno de los casos más sonados y mediáticos del mundo fue el caso Enron. La compañía energética estadounidense fue acusada de fraude en 2002 al descubrirse que gran parte de sus beneficios eran falsos y que su deuda era bastante mayor de lo que se creía.

Tras casos como el de Enron y otras empresas con prácticas contables agresivas, el buen gobierno corporativo de la empresa, ha cobrado un especial protagonismo a la hora de tomar decisiones de inversión. Este es vital para implementar códigos de buenas prácticas además de mecanismos de control para detectar e impedir este tipo de fraude contable.