La contabilidad conservadora es una práctica contable regida por unos criterios más rígidos y estrictos para reconocer las ganancias que para reconocer las pérdidas. Esta práctica contable sigue el principio de prudencia con una mayor disciplina y supone un reconocimiento asimétrico de las pérdidas y las ganancias.

Para reconocer pérdidas o ganancias, las empresas han de disponer de una evidencia suficiente para ello. Pero esa evidencia tiene un alto componente discrecional y depende mucho en última instancia del management de la empresa.

Las empresas que utilizan una contabilidad conservadora reconocen las pérdidas en el momento que tienen cierta evidencia acerca de ellas. Sin embargo, para reconocer las ganancias esperan a que la materialización de estas sea muy evidente. Por lo tanto, la contabilidad conservadora se puede contemplar como una práctica contable que reconoce en seguida las perdidas y pospone mucho el reconocimiento de las ganancias.
Es sencillo deducir que esta práctica contable, es la contraposición a la contabilidad agresiva.

El uso de la contabilidad conservadora y su difusión tienen, tanto efectos ventajosos, como efectos no tan ventajosos. A continuación se exponen algunos de estos.

Ventajas de la contabilidad conservadora

Estas son las principales ventajas de la contabilidad conservadora:

  • Dota de una imagen más transparente a la empresa y consigue reducir la incertidumbre en relación a esta.
  • Facilita el acceso a la financiación y reduce el coste de la misma al dar una imagen más “sincera” de la situación patrimonial y financiera de la empresa.
  • Contribuye a una mejorar las previsiones y las estimaciones de los analistas financieros, consiguiendo así unas valoraciones más objetivas.

Desventajas de la contabilidad conservadora

Estas son las principales desventajas de la contabilidad conservadora:

  • La información presentada tiene un componente asimétrico importante.
  • Los resultados empresariales pueden presentar cierto sesgo a la baja.
  • La contabilidad conservadora puede ir en contra de la neutralidad de la información financiera, la cual es una característica muy deseable de esta.