La contabilidad es la parte de la economía que estudia las distintas partidas que reflejan los movimientos financieros de una empresa o entidad. Es una herramienta clave para conocer en qué situación y condiciones se encuentra una empresa y, con esta documentación, poder establecer las estrategias necesarias con el objeto de mejorar su rendimiento económico.

La contabilidad es un recurso del que se dispone para administrar los gastos e ingresos de una compañía. Cualquier empresa en el desarrollo de su actividad realiza operaciones de compra, venta, financiación como consecuencia de esas actividades su patrimonio varía y obtiene un beneficio o una pérdida.

En la actualidad, no se concibe la posibilidad de una estructura empresarial de cualquier magnitud que no cuente con una adecuada gestión de los parámetros contables. Este concepto involucra tanto a las denominadas pequeñas y medianas empresas (pymes) como a las grandes multinacionales; y obedece tanto a razones de índole financiera -de términos de asegurar la adecuada rentabilidad-, como a disposiciones fiscales, debido a la presión de los fiscos federales, provinciales y locales sobre cada formación corporativa.

Categorías de la contabilidad

Pero, para comprender a fondo la contabilidad, es necesario concretar las tres categorías en las que se divide:

  • La contabilidad pública, que lleva el control de los gastos del Estado
  • La social, que gestiona las obligaciones que los individuos y el Estado mantienen entre sí y con el medio en el que viven.
  • La empresarial, que analiza las relaciones comerciales de un individuo o una organización. Dentro de la contabilidad empresarial encontramos dos tipos de contabilidad:
    • Contabilidad financiera: es el área que se encarga de registrar sistemáticamente las operaciones sintetizándolas en los estados financieros (balance contable, cuenta de resultados o cuenta de pérdidas y ganancias, memoria, estado de flujos de efectivo y el estado de cambios de patrimonio neto).
    • La contabilidad de costes o de gestión: tiene un propósito informativo interno, de analizar movimientos económicos hacia el interior de la institución para la toma de decisiones. Además, en esta disciplina existen diversos criterios de medición, por ejemplo, el costo histórico, el costo corriente, el valor realizable y el valor actual. Y es en estas variables donde se basan los ejes de todo sistema contable fundamental de negocios.

Objetivos de la contabilidad

También hay que destacar que los objetivos fundamentales de la contabilidad son por un lado, interpretar el pasado para tomar decisiones en la empresa y satisfacer la demanda de información de distintos grupos de interés (como accionistas, prestamistas o administraciones públicas) y, por otro lado, dejar constancia de todas las operaciones económicas y financieras. Es más, si desglosamos estos motivos, podremos decir que la contabilidad sirve para:

1.  Analizar y dar parte de los recursos económicos de una empresa.
2. Permitir a los administradores una correcta planificación y dirección de las transacciones comerciales.
3. Controlar y llevar un registro de las gestiones de los administradores y las cargas tributarias de la empresa.
4. Ayudar a predecir los flujos de dinero.
5. Colaborar con la información necesaria a la hora de realizar una estadística nacional en torno a las actividades económicas.

Orígenes de la contabilidad

La contabilidad está presente en la vida de los hombres desde hace millones de años, fue utilizada de manera más rudimentaria en las grandes civilizaciones como Egipto o Roma, pero la contabilidad tal y como la conocemos hoy, comenzó con la publicación en Italia de la obra “Summa de Arithmetica, Geometría, Proportioni e Proporcionalita”’ de Luca Pacioli, que se dedicó a describir métodos contables de los comerciantes venecianos, usos mercantiles, contratos y prácticas de intereses y cambio; este documento estableció la contabilidad de partida doble, el precedente de lo que hoy se conoce como “debe y haber” en la jerga de la contabilidad. Pero, dado que las antiguas repúblicas y microestados italianos fueron los grandes promotores del comercio en siglos previos, estas enseñanzas se adaptaron y modificaron con el devenir del tiempo, sin perder su esencia original.

De este modo, si hablamos de contabilidad, nos estamos refiriendo a una ciencia -dado que brinda conocimiento-, a una técnica -en la medida en que trabaja con procedimientos y sistemas-, a un sistema de información -dado que puede captar, procesar y ofrecer conclusiones acerca de piezas de información- y, finalmente, a una tecnología social -porque conjuga saberes de la ciencia para resolver problemas concretos de la vida en sociedad-.

La contabilidad a día de hoy

A día de hoy, se debería hacer énfasis en que los modernos recursos en informática han dado un fuerte vuelco al enfoque convencional de la contabilidad. Así, la tarea de los expertos en esta disciplina se ha facilitado gracias a las hojas de cálculo y a los registros de patrimonio o stock, con mejor control de entradas y salidas.

Existen numerosos programas o software de contabilidad para ayudar a las empresas en sus labores contables diarias, como por ejemplo SAP, Contaplus y de gestión de tesorería como XRT.

La armonización contable

La armonización contable es un proceso que se ha llevado a cabo durante los últimos años para que las cuentas anuales de las empresas sean comparables entre sí. Este proceso es clave es un mundo globalizado y competitivo en donde las empresas no solo pueden obtener financiación en cualquier lugar del mundo, sino que son comparables unas con otras de una forma sencilla para aquellos grupos de interés, ya sea por querer invertir en ella o simplemente por que deseas trabajar en su organización. Para ello se han creado las normas internacionales de información financiera (NIIF), también conocidas por sus siglas en inglés IFRS.