El Control de Cambio es una medida de política cambiaria que se toma para defender y proteger el valor de la moneda de un país y las reservas que los países pueden tener de la misma. Una pérdida de valor o devaluación, puede  hacer disminuir el poder adquisitivo de esa moneda y el valor de sus bienes y servicios.

La devaluación puede estancar el crecimiento económico de un país, si bien es cierto que sus bienes y servicios son más baratos frente al extranjero y por tanto, incentivan su demanda y de alguna forma, su competitividad.

En el control de cambio, se imponen restricciones tanto cuantitativas como cualitativas en la entrada y salidas de capitales con la finalidad de proteger la moneda nacional. Por tanto, se considera intervencionismo en el mercado de divisas, ya que las fuerzas de mercado de oferta y demanda quedan apartadas. Su efectividad depende de las causas que lo han hecho necesario, de sus objetivos, su aplicación y de la forma en que operen en la práctica.

Los motivos que pueden ocasionar un control de cambio pueden ser los siguientes:

  • Caídas de las reservas internacionales.
  • Devaluación de la moneda nacional y salida de capitales por movimientos de especulación.
  • Crisis bancaria o financiera.

Ejemplos de control e intervencionismo en los tipos de cambio los encontramos en Argentina con el cepo al dólar, en Suiza, con la eliminación de la barrera cambiaria con respecto al euro situada en 1,20, y en Ecuador, a través de impuestos a la salida de capitales en un 5%.