El core capital o capital de calidad es el nivel mínimo de recursos en líquido que debe disponer una entidad financiera para afrontar situaciones de inestabilidad y crisis.

El core capital es el capital mínimo que se obliga a tener a las entidades financieras, fundamentalmente instituciones bancarias, con el fin de poder afrontar situaciones extraordinarias de crisis y riesgos financieros. Se trata de una ratio de solvencia, ya que a través de éste se puede analizar en qué sentido cada entidad cuenta con la fortaleza suficiente para asumir riesgos y actividades en algunas operaciones. Este término está relacionado con la normativa europea de solvencia bancaria, denominada Basilea I, II y III, y fue el ratio mínimo que se le exigía a cada entidad a partir de un determinado tiempo para estar perfectamente preparados para contingencias futuras.

Cálculo del core capital de una entidad

El cálculo del core capital se realiza a través de la ponderación y valoración de los créditos concedidos por las entidades en función del riesgo y calidad de éstos. Así, pueden especificarse 5 categorías de riesgo de créditos (de 0% a 100%) que conforman el riesgo de crédito. Una vez determinado el riesgo, se obliga a las entidades a tener un porcentaje de los riesgos cubiertos por el capital de la sociedad (entre el 8% y 11%), de forma que ésta pueda afrontar los créditos de riesgo con el propio capital de la sociedad, lo que ha obligado en buena parte a recapitalizar bancos y a emisiones masivas de capital para cumplir con la normativa.

Basilea III y el core capital

Basilea III es el marco regulatorio bancario en la Unión Europea que preparaba a los bancos para sobrevivir a situaciones sobrevenidas, a tener mayor liquidez y orientar a estas organizaciones a actividades acordes a su capacidad. En este sentido. Los famosos tests de estrés a los que son sometidas las entidades europeas para determinar su resistencia en diversos escenarios de máxima tensión, utilizan el core capital como indicador de la solvencia y fortaleza.

La idea básica es establecer mecanismos autónomos y seguros con los que afrontar situaciones límite en tormentas financieras.