Los costes hundidos son aquellos costes en los que ya se ha incurrido y no se podrán recuperar en el futuro. Incluyen el tiempo, el dinero u otros recursos que se gastaron en un proyecto, inversión u otra actividad y que no se podrán recuperar.

Una regla importante con respecto a los costes hundidos es que estos no deben ser tomados en cuenta en las decisiones económicas de inversión, porque corresponden al pasado y lo relevante es evaluar las oportunidades de ganancias futuras.

Está relacionado con el coste de oportunidad, porque los costes hundidos son los costes que hemos asumido al escoger una alternativa. Si todavía estamos a tiempo de escoger la otra alternativa no importa los costes (hundidos) en los que hayamos incurrido cuando escogimos la primera, porque ya están gastados y conviene mirar hacia adelante y aprovechar el tiempo. Por ejemplo, supongamos que entre dos alternativas, ir al cine o ir al parque a disfrutar un día soleado, escogemos ir al cine pero pasada media hora la película no nos gusta nada. Los costes hundidos son el coste de la entrada al cine. Si queremos volver a plantearnos si salir del cine e ir al parque, no debemos tener en cuenta el coste de la entrada al cine, porque ya lo hemos pagado y no lo vamos a recuperar.

Ejemplo de costes hundidos en una empresa

Suponga que una empresa desea lanzar un nuevo producto para lo cual ha encargado un estudio de mercado cuyo costo es 5000 euros. Además, ha contratado un diseñador para hacer un modelo del producto a pequeña escala, esto ha costado otros 8000 euros. A lo anterior hay que agregarle el tiempo, la investigación y el modelo a escala demoraron 6 meses en realizarse.

Una vez obtenido el estudio de mercado y el modelo, la empresa no está convencida de que el producto vaya a ser exitoso. ¿Que decisión debe tomar? ¿cómo infuyen los costes hundidos?

Lo primero que hay que reconocer que los gastos realizados (13000 euros) son costes hundidos, no se recuperarán y por tanto no deben influir en la decisión acerca del producto. Aunque exista la presión de querer recuperar el dinero gastado esto no debe interferir en la evaluación acerca de la inversión es buena o no.

Muchos empresarios caen en este error, al querer recuperar los costes hundidos siguen invirtiendo en proyectos que no son rentables.