Hablamos de la aparición de un crack bursátil cuando se produce una caída vertiginosa en bolsa de los valores y acciones que en ella operan, muy frecuentemente originada por situaciones de pánico o alarma financiera.

Suele considerarse que los cracks son la antesala de un periodo de recesión económica, como respuesta a la posible explosión de una burbuja económica, aunque esto no es absolutamente imprescindible. En muchas ocasiones los efectos de un crack bursátil no se extienden en el tiempo y se vuelve gradualmente a la situación anterior de normalidad quedado como un simple fenómeno pasajero. Estas fluctuaciones se deben a los ciclos bursátiles, que son a su vez provocados por los ciclos económicos.

No existe un punto definido teóricamente en el cual se fije esta bajada para que se considere un crack bursátil, aunque a menudo se marca en una caída o desplome de valor de cerca del 20% (una quinta parte del valor total) dentro de un periodo breve de tiempo. Algunos de los cracks bursátiles destacados en la historia económica reciente son el crack de 1929 (suceso que dio nombre a este concepto), la burbuja tecnológica de la punto-com y la última, la de las subprime y la caída de Lehman Brothers en 2008.

Fases de un crack bursátil

  • Un inicio frecuentemente a causa de una burbuja especulativa que provoca que los inversores con mayor información comiencen a adquirir acciones con la expectativa de que el valor de estos aumente. El aumento de valor que se produce invita al resto a invertir en los mismos productos, provocando un estado de euforia y sobrevaloración de la acciones.
  • En este punto los inversores iniciales de deshacen de las acciones a este alto precio, haciendo que este baje y el resto de individuos desee quitarse de encima también sus inversiones ante el desplome provocado y provocando un efecto cadena que crea un estado de pánico generalizado en bolsa en un corto periodo de tiempo.

El mercado financiero muchas veces cae demasiado en la especulación y da lugar a este tipo de situaciones, que por lo general provoca que gran número de inversores sea arrastrado por modas o tendencias de los grandes inversores, actuando en una especie de marea. En este tipo de situaciones, los que disponen de menor información generalmente son los más perjudicados y los que se encuentran con mayor volumen de pérdidas ante los desplomes en bolsa.

Es por eso que usualmente se recomienda en épocas de sobrevaloración de acciones máxima atención, ya que es habitual que precedan a cracks bursátiles y quizás lleguen a ser buenas ocasiones para no actuar como la mayoría eufórica y encontrar otras oportunidades de inversión.