Una crisis de deuda es un fenómeno económico que atraviesan países u organizaciones supranacionales al experimentar problemas de financiación, normalmente relacionados con dificultades en el pago de sus compromisos o la gestión de tipos de interés.

Generalmente este tipo de crisis financiera para los países surge por acumular un gran volumen de deuda, tras la excesiva emisión de títulos de deuda pública cuya finalidad principal es la financiación más cortoplacista y poder afrontar pagos inminentes o compromisos presupuestarios. Es decir, cuando el Estado no aborda el pago de sus compromisos devolviendo los préstamos obtenidos o sus intereses respectivos.

El estudio del tamaño y la peligrosidad de este tipo de crisis económica se centra en la relación que exista entre la deuda pública con la que cuente un país en particular y el volumen de PIB en el que se mueva anualmente. Esto ayuda a los economistas a conocer cuánto tendrá que producir el Estado en un ejercicio para poder afrontar sus deudas externas. Otra modalidad existente es recurrir a la relación que guarde el PIB con el déficit público.

Las crisis de deuda son conocidas también en el ámbito económico y financiero como crisis de deuda pública o de deuda soberana. Históricamente han sido experimentadas en periodos bélicos o junto a otros tipos de crisis. Un ejemplo muy claro es la crisis de la deuda europea.

Principales causas de una crisis de deuda

Estas son las principales causas que pueden provocar la crisis de deuda en un Estado:

  • Problemas en el pago de los compromisos que el Estado tiene respecto a agentes externos, poniendo en duda su futuro pago.
  • Complicación a la hora de encontrar nuevos prestamistas o acreedores en el mercado financiero.
  • Aumentos de los tipos de interés relacionados con la deuda asumida por los países.

Incurrir en una crisis de deuda soberana en muchas ocasiones conduce a bancarrotas, graves problemas para cumplir con sus pagos internos o la imposibilidad de hacer crecer su ahorro interno, lo que finalmente acaba perjudicando no solo a los prestamistas pendientes de pago sino que también a los ciudadanos del propio país, en materia de gasto público (sanidad, seguridad, servicios sociales…).

Medidas de los estados ante crisis de deuda

Como mecanismos de solución o arreglo en estos casos, lo más común es que el Estado se comprometa con sus acreedores a cumplir nuevas condiciones en los préstamos, de modo que pueden hacer disminuir el valor nominal de los títulos de deuda pública, rebajar el tipo de interés o modificar las fechas de vencimiento.

Un caso más extremo al anterior es la negociación de quitas o suspensiones de deuda, un concepto de frecuente presencia en la actualidad económica de los últimos años con lo sucedido en países como Grecia, por ejemplo.

Alternativamente también es frecuente que los estados con posibilidad para ello pongan en práctica políticas monetarias expansivas, de manera que a través de la emisión de dinero y su inyección en la economía del país.

Lo común es hablar de crisis de deuda en entornos macroeconómicos, aunque por definición también en el ámbito microeconómico cuando individuos o empresas se enfrentan a volúmenes de deuda mayores de lo que son capaces de responder.