El crowdlending es un mecanismo de financiación colectiva por el que pequeños inversores prestan su dinero a una empresa con el objetivo de recuperar la inversión en un futuro sumada al pago de unos intereses.

Nos alejamos así del prestamista tradicional, los bancos, obteniendo la financiación a través de particulares. En el crowdlending, prestamista y beneficiario se ponen en contacto (normalmente mediante una plataforma digital) para establecer la bases del contrato o vínculo jurídico, determinando la cuantía, los tipos de interés y el plazo de devolución, entre otros.

Desde el punto de vista del inversor, el crowdlending supone una forma de diversificar su cartera de inversiones, con  un riesgo relativamente bajo, permitiendo el desarrollo y crecimiento de nuevas pymes.

Por su parte, la empresa también encuentra notables ventajas, ya que la tramitación y concesión del préstamo es más rápida y barata que a través de los cauces tradicionales y, además, las condiciones de cuantía y amortización resultan bastante flexibles.