Una cuenta a cobrar es una cuenta que presenta saldo acreedor en el balance de situación de la empresa. Estas representan un conjunto de derechos a favor de una empresa frente a terceros por la prestación previa de un servicio o la venta de un producto. Por tanto, las cuentas a cobrar son fruto de la actividad económica diaria de la empresa.

Estas cuentas a pagar representan un crédito que la empresa concede a sus clientes, contribuyendo así a financiar la actividad económica de aquellos. De esta manera las cuentas a pagar representan para la empresa que concede el crédito, un dinero que está pendiente de cobrar por la venta de bienes y/o servicios. Por otro lado, para la empresa que recibe el crédito tendrán justo la consideración contraria (cuentas a pagar).

Dependiendo del período de tiempo dispuesto para liquidar el derecho de cobro, estas se podrán clasificar como cuentas a cobrar a corto plazo (menos de 12 meses) o como cuentas a cobrar a largo plazo (más de 12 meses). La cuentas a cobrar a largo plazo deben reclasificarse al finalizar el período económico como cuentas a cobrar a corto plazo, si el crédito vence en los próximos 12 meses.

Ejemplo de contabilización de cuenta a cobrar

Supongamos que la empresa X ha vendido mercancías por valor de 20.000 € a la empresa Y. Supongamos además para simplificar que la venta esta libre de IVA y que la empresa X emite un efecto comercial pagadero a 90 días.

DEBEHABER
430 Clientes  20.000701 Venta de mercaderías  20.000
431 Clientes, efectos comerciales a cobrar  20.000430 Clientes  20.000

 

En primer lugar se realizaría un apunte contable en el haber con la cuenta de venta de mercaderías por 20.000 €. y otro apunte en él debe a la cuenta de clientes. Dado que esta derecho de cobro se va a liquidar mediante un efecto comercial en un plazo de 90 días, se realizaría otro asiento en el cual se cancelaría la cuenta de Clientes contra la cuenta de Clientes, efectos comerciales a cobrar.

De esta manera la empresa X estaría financiando la compra de las mercaderías a la empresa Y habiéndole concedido un crédito comercial durante 90 días.