Las cuentas anuales son el fiel reflejo de la contabilidad de una empresa y muestran la estructura económica de ésta. Permiten ver a los inversores si la empresa tiene una estructura solvente o no y, por tanto, analizar si es rentable invertir en ella o por el contrario no lo es.

Las Cuentas Anuales comprenden:

  1. Balance.
  2. Cuenta de Pérdidas y Ganancias.
  3. Estado de Cambios en el Patrimonio Net (oECPN).
  4. Estado de Flujos de Efectivo.
  5. Memoria.

Importancia de las cuentas anuales

Muestran el ejercicio económico de un año de la empresa a través de su Balance y su Cuenta de pérdidas y ganancias. En estos documentos podemos ver, entre algunas cosas, la forma de financiación de la empresa y su compromiso de pago, el ratio de deuda financiera, su margen de solvencia, el coste de producción unitario, el volumen de ventas, los ingresos brutos y netos, los impuestos que paga la empresa, su estructura de costes fijos y variables, el stock de mercancías y la tasa de reposición, la depreciación de sus activos, el patrimonio neto, la estructura de sus activos y pasivos y los acreedores de la empresa.

Son un reflejo de la actividad de la empresa y son muy importantes. Esta información es pública, de tal forma que todas las personas pueden acceder a ver en qué situación se encuentra la empresa con la finalidad de tomar decisiones respecto a ésta. Muchas de ellas, publican sus cuentas anuales en su página web para facilitar el acceso a esta información.

Por otro lado, es muy importante la auditoria de las empresas a través de empresas externas que no tengan conflictos de interés en éstas, con la finalidad de que su trabajo sea más objetivo y profesional y cuya labor permita controlar y asesorar a las empresas para mejorar sus resultados operativos. Si bien es cierto que el mundo de la auditoría se encuentra monopolizado por cuatro grandes empresas, están proliferando otras más pequeñas que están ganando una gran cuota de mercado gracias al buen trabajo que están realizando.

Sin la existencia de cuentas anuales los inversores no podrían valorar la situación de la empresa y peor aún, no podrían valorar sin invertir en ella, de tal forma que sin la existencia de éstas, no existirían inversores dispuestos a comprar y demandar inversiones y las empresas tampoco podrían llegar a financiarse.