La Dación en pago es un método de pago de deudas que básicamente supone la entrega de un bien con el fin de cumplir pagos pendientes. A título de pago, el deudor prescinde de dicho bien con común acuerdo con el acreedor, que acepta dicha compensación como pago.

En la época reciente de crisis económica y financiera el concepto de dación en pago ha pasado a ser uno de los temas más recurrentes en la prensa y en los discursos de sindicatos, grupos políticos y organismos económicos. Dadas las dificultades económicas que la sociedad ha atravesado y sigue sufriendo, han sido muchos los casos en los que familias y empresas no han podido hacer frente a sus obligaciones de pago y se ha tenido que recurrir a este y otro tipo de recursos para evitar embargos o impagos de deuda.

La dación en pago supone que el acreedor de una deuda en particular acepta una transmisión de bienes como medio de compensación de una deuda dineraria por parte de un deudor. Es decir, se entrega algo como medio de pago en situaciones en las que no se dispone de la cantidad de dinero que marca el pago pendiente.

Uno de los sectores en los que más importancia y presencia tiene este concepto es el inmobiliario, donde es muy a menudo un sistema de pago por parte de propietarios que no pueden responsabilizarse de los pagos establecidos por su hipoteca y finalmente saldan su deuda con la entrega del inmueble en cuestión. Es decir, en lugar de afrontar los pagos pendientes con dinero, se liberan del compromiso con el banco mediante la transmisión del piso, como se puede apreciar en la imagen adjunta.

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No obstante, el concepto de dación en pago ha adquirido especial relevancia en los últimos años debido a que en muchas ocasiones las entidades de crédito no han aceptado este tipo de solución y han preferido los pagos dinerarios como modelo de pago de las deudas y ejecución hipotecaria. Según la Ley Hipotecaria, estas entidades acometen este tipo de ejecución para posteriormente buscar la venta de los inmuebles por medio de subastas públicas y de este modo recuperar su dinero.

Con este modelo el deudor sigue teniendo que afrontar el pago de su deuda pese a no poseer su inmueble debido a la ejecución hipotecaria, por lo que este queda en una situación de desprotección que con la dación en pago no sucedería.

Alternativamente, este tipo de método de pago tampoco es una mala opción para bancos y organismos similares, ya que evita que estos tengan que perder tiempo y recursos en ejecuciones y los correspondientes costes judiciales e inmobiliarios que implica al incluir la posterior subasta pública. Por no mencionar que en gran número de casos las personas o sociedades deudoras afectadas no van a poder hacer frente al pago de sus obligaciones en el corto y el medio plazo.