Una declaración sustitutiva o sustitutoria es un documento tributario oficial que es necesario presentar cuando una declaración de impuestos es errónea o incompleta y es necesario que sea sustituída por completo en el mismo ejercicio y periodo fiscal.

Este tipo de declaraciones sustitutivas o sustitutorias acaban siendo una presentación prácticamente nueva de los datos y que anula por completo a la original, a diferencia de lo que ocurre en el caso de una declaración complementaria. Este tipo de documento es habitual en materia fiscal, como por ejemplo en declaraciones de impuestos como el IVA o el IRPF.

El sentido que tiene la existencia de este mecanismo fiscal es que hay veces en las cuales los errores de presentación son tan abundantes que no es suficiente con una complementaria, siendo requerible una absoluta corrección de fallos de cara a organismo tributario.

Al igual que sucede con las complementarias, es necesario indicar el número de referencia de la declaración original para que el Estado pueda conocer a qué documento sustituye y afecta esta corrección. Del mismo modo, es importante tener en cuenta que este tipo de anulaciones solamente se efectúan cuando el principal afectado del error de la primera declaración es la Agencia Tributaria (o bien es necesario realizar un pago mayor o la devolución resultante es mayor de lo debido).

Para su presentación existen unos plazos previamente determinados por la hacienda pública y dependiendo del motivo de la corrección de la declaración. En aquellas ocasiones en que se presentan fuera de fecha, el Estado establece un recargo sobre el pago o devolución final.

Esta herramienta administrativa permite la subsanación de errores o información incompleta abarcando una mayor cantidad de datos que la complementaria, lo cual es bastante común debido a que la mayoría de declaraciones de impuestos se realizan mediante autoliquidación. Esto supone que son hechas por contribuyentes no cualificados y que pueden cometer fallos con frecuencia.