El derecho bancario es aquel que se deriva del negocio de la banca y los mercados financieros que afecta al cliente final y a los propios bancos, así como las relaciones entre ellos.

El derecho bancario pretende velar por las buenas prácticas bancarias y servir como manual jurídico para el buen comportamiento de la actividad que realizan éstos.

El derecho bancario ayuda a saber interpretar las reglas de actuación de este negocio, además está en constante actualización ya que se va adaptando a las nuevas circunstancias y a los casos que se han ido sucediendo a lo largo de los años relacionados con:

  • Abusos de poder
  • Escasez de información
  • Poca transparencia a los clientes
  • Salarios y bonus excesivos por parte de los consejos directivos
  • Falta de cumplimiento de Mifid como el caso de la comercialización de las acciones preferentes (en España), declaración de impuestos en paraísos fiscales y blanqueo de dinero relacionado con actividades ilícitas

Por tanto, podemos decir que desempeña un papel muy importante regulando el negocio y su actividad.

Ejemplos de malas prácticas bancarias

El sector bancario es muy grande y complejo en cualquier economía y es muy difícil llegar a regularlo por completo, en el pasado siempre ha habido casos sonados de manipulación, corrupción (caso de la Caja de Ahorros del Mediterráneo y sus directivos en España), inversiones no controladas y mal auditadas, emisiones de paquetes de deuda hipotecaria con muy poca garantía y auditadas de forma incorrecta por las grandes empresas de rating (caso de EEUU), mal control de riesgos y excesivo apalancamiento, estando muy por encima la emisión de créditos respecto a la masa de capital en depósitos de sus clientes.

Todos estos ejemplos más otros muchos, incluido la nueva reforma del mercado de valores y la Mifid III vienen recogidos en el derecho bancario y contemplan los escenarios posibles que puedan salir y que estén relacionados con malas prácticas, si bien es cierto que habrá escenarios que no se hayan tenido en cuenta porque nunca se han dado.

El derecho bancario tiene que ser más estricto en el reconocimiento de las malas prácticas bancarias, así como en la infracciones aplicadas a éstas para que los jueces puedan ser más eficientes en sus decisiones con la finalidad de mejorar la transparencia y, sobre todo, el buen uso de la información y la publicidad (nunca debe ser engañosa ya que perjudica de forma notable la imagen de la entidad financiera).