Los derivados de crédito son contratos bilaterales que transfieren el riesgo de crédito entre dos contrapartidas. Se trata básicamente de seguros contra el impago de un crédito (un bono por ejemplo), donde el comprador de protección paga una prima al vendedor a cambio de recibir un pago en caso de que se produzca el impago de ese crédito.

La figura del “comprador de protección” paga una cantidad a la otra contrapartida, el “vendedor de protección”, y el comprador recibe a cambio el derecho a recibir un pago, que sólo ocurrirá en el caso que se produzca un evento de crédito (impago, quiebra, reestructuración, etc) del activo de referencia o la entidad de referencia del derivado de crédito.

El derivado de crédito asegura el impago de un crédito al que el comprador tiene derecho a recibir por poseer otro activo. Por ejemplo, una empresa adquiere un bono de deuda pública que le otorga el derecho a recibir un crédito en forma de intereses por parte del Estado. La empresa puede comprar un derivado de crédito por si el Estado fallara en el pago de intereses y así recibir sus intereses por parte del “asegurador” del derivado de crédito.

El mercado de los derivados crédito se ha visto desarrollado enormemente en los últimos 10 años, ha pasado de ser un mercado tremendamente ilíquido y OTC (Over the Counter), a ser un mercado líquido, beneficiando por tanto a todos sus participantes.

Beneficio de la liquidez del mercado

Los participantes se benefician de la liquidez de este mercado. Imaginemos que un banco “A” tiene una relación comercial a largo plazo con una empresa “B”, esto quiere decir, que le presta dinero y otros servicios financieros a la empresa. Con el tiempo, el volumen de préstamos a esta empresa, es demasiado para la cartera de préstamos del banco (hay que recordar que para una solvencia dada de la empresa “B”, el banco tiene limitado el número de préstamos por consumir demasiado riesgo).

El banco quiere seguir haciendo negocio con la empresa, por dos motivos:

  1. Si continúa dándole préstamos a la empresa es más probable que el resto de servicios financieros sigan con el banco, y no se vayan a otro.
  2. Es posible que los préstamos en cartera del banco, tengan un conflicto con los nuevos préstamos que pueda conceder el banco.

Los derivados de crédito permiten al banco seguir dándole préstamos a la empresa “B”, pues estos derivados transfieren el riesgo de crédito de los prestamos hacia otra contrapartida.

Características de los derivados de crédito

Como comentábamos, los derivados de crédito han experimentado un gran desarrollo en los últimos años, en complejidad y tamaño.

Se pueden encontrar derivados sobre un nombre de referencia (single name), donde se transfiere el riesgo de una sola entidad o referencia. El derivado más conocido sobre un sólo nombre de referencia es el Credit Default Swap (CDS), que sirve para construir CDS sobre varios nombres de referencia (CDS baskets) o sobre índices (CDS indices). Por otro lado, también existen los derivados sobre varios nombres de referencia (multi-name), donde el instrumento se activará si ocurre algún evento de crédito en alguno de los nombres de referencia.

Los derivados de crédito también pueden ser de financiación (funded) o no en el caso contrario de no financiación (unfunded), en cuyo caso el nocional no se intercambia entre las contrapartidas mientras no ocurra el evento de crédito, además, otra característica de los unfunded es que el comprador de protección paga una prima periódica al vendedor de protección. Por otro lado, tenemos los funded, donde sí se intercambia el nocional del derivado.

Por último, los derivados pueden estar referenciados a entidades privadas (non-sovereign entities -corporations-) o a gobiernos (sovereign entities -governments-), es muy importante distinguir entre ambas categorías por las siguientes razones:

  • Los derivados de gobiernos son más complejos por el hecho de que hay que modelizar si esos gobiernos pagarán a sus deudores.
  • El mercado de derivados de crédito sobre gobiernos es mucho más pequeño que el de las entidades privadas, no pudiendo extraer datos empíricos para comparar los modelos de crédito.
  • El análisis crédito que hay que hacer para los gobiernos es más complejo, hay que tener en cuenta los riesgos del entorno macroeconómico.

Tipos de derivados de crédito

Según el tipo de activo que asegura el derivado de crédito encontramos varios tipos de derivados, como los MBS, los ABS y demás. No os asustéis con las nomenclaturas porque son exactamente lo mismo pero con diferentes activos. También se diferencian los derivados de crédito según la forma en que se pagará a la contrapartida o como se paga la prima. Si quieres saber más visita el artículo de tipos de derivados de crédito para conocer todos los tipos que existen.