En el resumen de las políticas monetatias y fiscales expansivas vimos la naturaleza de estas políticas, sus mecanismos y efectos. En este artículo analizaremos las diferencias entre las políticas monetarias y políticas fiscales, detallando los efectos teóricos que tienen las aplicaciones de cada una de estas políticas en una economía abierta (donde existe movilidad internacional de capitales y el tipo de cambio está determinado por los mercados). En las gráficas podemos ver dos curvas que señalan la relación entre la renta de un país y el tipo de interés para la oferta y demanda de bienes (rojo) y para la oferta y demanda de dinero (azul).

Políticas monetatias expansivasEn una economía abierta, una política de expansión monetaria aumentará el volumen de dinero circulante, lo cual abaratará su precio, es decir que bajarán los tipos de interés. Esta caída tendrá un doble efecto: mientras que aumentará la actividad económica (ya que una financiación más barata potenciará la actividad empresarial), los inversores internacionales verán reducido el rendimiento de sus inversiones y moverán sus capitales hacia otros países. Para hacer esto tendrán que vender sus saldos en moneda nacional  y comprar divisas extranjeras, presionando a la baja el tipo de cambio (es decir, depreciando la moneda). En este nuevo contexto, la devaluación monetaria encarecerá las importaciones y abaratará las exportaciones, lo que significa que el país comenzará a sustituir productos importados por nacionales y verá potenciadas sus exportaciones, aumentando así la producción y el empleo.

Políticas fiscales expansivasUna política fiscal expansiva, en cambio, buscará aumentar la demanda de bienes en el mercado, fomentando la actividad empresarial. Sin embargo, la financiación de estas políticas supondrá también un aumento de la demanda de dinero, encareciéndolo en los mercados financieros (es decir, subiendo las tasas de interés). Este aumento de tipos tendrá también un doble efecto: mientras que dificultará la financiación de las empresas (crowding-out), los inversores internacionales se verán atraídos por el mayor rendimiento de las inversiones y comprarán divisas nacionales, presionando sus precios al alza. Esta apreciación del tipo de cambio significará importaciones más baratas y exportaciones más caras; es decir, los productos nacionales irán perdiendo mercado tanto dentro del país como fuera de él. El efecto final sería por tanto una reducción de la producción y del empleo, además de la deuda pública generada por las políticas fiscales expansivas.

Adicionalmente, si bien la teoría económica aporta los argumentos que hemos mencionado, hay también una serie de cuestiones fundamentales que no deben ser pasadas por alto. Las políticas monetarias van dirigidas directamente al sector financiero, cuyo efecto multiplicador es por definición el más alto. Esto quiere decir que por cada unidad monetaria inyectada en la economía el sector financiero generará una cantidad mucho mayor, lo cual repercutirá a su vez en los demás sectores.

En este sentido, la política fiscal es más limitada y tiene el inconveniente añadido de estar sujeta a decisiones políticas. Además, las políticas fiscales expansivas (si se traducen en aumentos del gasto público y no en una reducción de los ingresos tributarios) producen el llamado efecto crowding-out, es decir, el sector privado se ve paulatinamente desplazado por el público, normalmente con consecuencias negativas sobre la productividad y el empleo. Por último, es importante no olvidar el proceso de endeudamiento que suele acompañar a las políticas fiscales expansivas, generando deudas que en el futuro deberán ser compensadas con políticas en el sentido opuesto (reducciones del gasto o subidas de impuestos).