Diversificar una cartera es una técnica de inversión que consiste en componer la cartera con distintos tipos de activos con el objetivo principal de reducir los riesgos naturales de la inversión. Sería, de forma coloquial, no poner todos los huevos en una misma cesta para que no se nos rompan todos.

Es decir, cuando hablamos de la diversificación de una cartera nos referimos a construir un patrimonio financiero que cuente con activos de diversa naturaleza, origen y sector. De esta manera, mantendremos nuestra rentabilidad con una menor exposición al riesgo.

Pensemos que invertimos todo nuestro dinero en un solo valor, por ejemplo en acciones de una gran empresa, es probable que en una situación adversa pudiéramos perder todo nuestro dinero, o una buena parte de él en el caso de que estas inversiones se considerasen fallidas. Por ello, los inversores intentan refugiarse de este tipo de riesgos ampliando la gama de sectores y de activos donde depositar su dinero.

Una de las mejores formas de diversificar una cartera en contar con activos con diferentes grados de liquidez, riesgo, complejidad y duración temporal, de esta manera, nos aseguramos que en caso de que una de nuestras opciones caiga en picado, se puedan compensar con las inversiones realizadas en otros sectores.

Es habitual para cubrirse de riesgos financieros depositar nuestro patrimonio en diferentes sectores (por ejemplo, energías renovables, sector bancario y alimentario), en activos de diferente categoría (renta fija y variable) y duración (inversiones a corto y largo plazo).

Las carteras están expuestas a dos tipos de riesgos fundamentales:

  • Riesgos sistémicos: es aquel que afecta todos los activos por igual e independientemente de su categoría, ya que son factores externos y por lo tanto aunque diversifiquemos nuestra cartera no lo vamos a conseguir eliminar. Se trata de riesgos como por ejemplo la inestabilidad política, la jurisdicción de cada país, factores naturales, etc.
  • Riesgo no sistémico: aquel riesgo propio de cada activo, por ejemplo la especulación en las divisas, los derrumbes de las bolsas….este riesgo, a diferencia del anterior, es posible disminuirlo con una adecuada diversificación de carteras.

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