El dividendo en acciones o scrip dividend es un tipo de dividendo que se abona a los socios en forma de títulos (acciones) de la empresa, en vez de dinero. Es una forma alternativa de retribución a los accionistas (como un dividendo flexible) por parte de la empresa, con la finalidad de incrementar el capital social de la misma.

A través del scrip dividend, el inversor tiene varias opciones:

  1. Incrementar su cartera mediante la adquisición de nuevas acciones y su canje por los derechos que genera.
  2. Puede vender los derechos en el mercado.
  3. Recibir un pago mínimo garantizado por los derechos apuntados en cuenta, en caso de que no esté interesado en las dos opciones anteriores. Este pago mínimo funciona como un abono de un dividendo.

Generalmente, la finalidad de esta operación es que los inversores se acojan a la ampliación del número de acciones que tienen en cartera para que la empresa no tenga que liberar capital y pueda incurrir con ese dinero en nuevas inversiones. Si bien es cierto que esta es la opción original, a día de hoy las empresas ofrecen más alternativas al inversor para captar su atención y, en muchos casos, funcionan como ampliaciones de capital encubiertas. La diferencia con el scrip dividend respecto de las ampliaciones de capital ordinarias es que los derechos que la empresa compra en el mercado no los convierte en acciones, emitiendo un número de acciones inferior (les resulta más barato).

El scrip dividend ha sido muy utilizado últimamente en el sector bancario y ha funcionado como efecto atracción para muchos inversores, ya que ha aumentado la capitalización bursátil de las empresas en el corto plazo.

Ejemplo Scrip Dividend

Supongamos que el Banco de Santander decide realizar un scrip dividend a la par en una proporción 1:2, gratuita (liberada) con cargo a reservas.

En caso de que el accionista no desee canjear los derechos por nuevas acciones, la entidad garantiza un pago único de 0,015 euros por derecho. A su vez, imaginemos que el precio del derecho cotiza a 0,012 euros.

Imaginemos que un inversor que se llama Pedro tiene 1.000 acciones del Banco de Santander en cartera, de esta forma, tiene que valorar estas tres opciones:

  • Canje de derechos por nuevas acciones:

Al ser una operación a la par, a Pedro le aparecerán 1.000 derechos en su cartera. La proporción es 1:2, por tanto, tendrá 500 nuevas acciones en cartera. El total de acciones en su cartera será de 1.500 acciones.

  • Venta de derechos en el mercado:

Puede vender los derechos en el mercado. Sabemos que el derecho cotiza a 0,012 euros. De esta forma, tenemos un abono de 1.000 derechos*0,012= 12 euros. Pedro intentará venderlos al precio que pueda dado que la cotización de los derechos puede variar. A su vez, hay que tener en cuenta que este movimiento puede estar sujeto a retención fiscal.

  • Acogerse al pago minino garantizado:

El Banco de Santander asegura un pago mínimo garantizado de 0,015 euros por los derechos generados. Esto es, 1.000*0,015= 15 euros. Este movimiento puede estar sujeto a retención fiscal.

Generalmente, este tipo de movimientos se realiza con la finalidad de absorber deudas, hecho que hay que valorar de forma exhaustiva en caso de que se invierta en el valor en el largo plazo.