Un economato es un establecimiento en el que personas pertenecientes a un colectivo determinado pueden adquirir productos a precios más bajos que los del mercado.

Los colectivos que han utilizado históricamente los economatos son diversos: trabajadores de una misma empresa, presos de la misma cárcel, grupos políticos, militares, confesiones religiosas, o sindicatos. Al ser una entidad sin ánimo de lucro, el economato puede ofrecer precios bajos, ya que se elimina el margen destinado a generar beneficios en una tienda normal.

Hoy en día los economatos parecen haber caído en desuso, aunque tras la crisis económica su número ha aumentado. Los que aun sobreviven suelen estar orientados a ayudar a la población más desfavorecida. Normalmente están a cargo de organizaciones benéficas, que adquieren los productos al por mayor a precios bajos y, al no tener ánimo de lucro, pueden venderlos a precios reducidos.

Tipos de economato

Dependiendo de su financiación, los economatos pueden ser públicos o privados:

Economatos privados

Los economatos privados son utilizados por las grandes empresas para mejorar las condiciones de vida de sus trabajadores y asegurar su sustento. A través de esta figura, las empresas se aseguran de que sus trabajadores tengan acceso a los productos de primera necesidad en condiciones favorables. Se trata de una política clave del paternalismo industrial, que pretendía que el empresario estableciese unas condiciones de vida dignas para sus empleados. Para ello, además de financiar economatos, se construían viviendas, escuelas, instalaciones sanitarias, espacios culturales, etc. También existen economatos privados financiados por organizaciones no gubernamentales (ONGs).

Economatos públicos

Los economatos públicos, por otro lado, están financiados por el Estado y suelen estar destinados a sus funcionarios. Hoy en día muchos servicios públicos, como transporte y educación, actúan como economatos para los funcionarios, ya que pueden acceder a ellos a precios menores que el resto de ciudadanos.

En muchas ocasiones, ambos tipos de financiación se mezclan, resultando en economatos gestionados por las empresas o ONGs, pero financiados en parte por el Estado.