La econometría financiera es la modalidad de los estudios econométricos que se centra en el análisis y la estimación dentro del ámbito de los mercados financieros. A través del trabajo con modelos econométricos se hace posible analizar pérdidas y ganancias de un mercado atendiendo a diversas variables.

Por el motivo anterior, la econometría financiera es una interesante y efectiva herramienta para los agentes financieros a la hora de diseñar y poner en marcha inversiones en determinados activos o a la hora de arrancar nuevos proyectos o aventuras comerciales en el mundo financiero.

En las últimas décadas el rápido desarrollo y expansión de los activos o productos financieros ha hecho necesaria la mejora de herramientas económicas y estadísticas para acometer operaciones en un mercado cada vez más complejo y variado. De este modo, con la econometría financiera se facilita la comprensión de los comportamientos y la medición y estimación de datos. Es decir, esta disciplina se centra en los flujos e interacciones que se producen en los mercados.

Funciones de la econometría financiera

Las funciones principales de las que se ocupa esta modalidad de la econometría son tratar de estimar el comportamiento de los activos que den a los inversores beneficios y ganancias para sus carteras de valores teniendo en cuenta determinados niveles de riesgo. Para ello, es necesaria la creación de modelos econométricos y series de datos financieros que ayuden a comprobar diferentes escenarios y las consecuencias de cambios en las variables que existen en el mundo financiero.

En ese sentido, poder conocer y estimar los niveles de riesgo o el nivel de volatilidad de un activo financiero (en otras palabras, sus cambios de precio en un periodo de tiempo) son factores clave a tener en cuenta. Estos y otros datos suelen ser los recogidos en las series temporales financieras antes citadas y que son el elemento principal para el análisis econométrico.