Una empresa mixta es una combinación de empresa de servicios y empresa comercial y, además, no es privada por completo, ya que parte de su financiación lo aporta el Estado.

Un negocio de empresa mixta lo encontramos en Ecuador, dónde su presidente Correa, tras la venta de petróleo a China, al no tener infraestructura y maquinaria propia, ni tampoco desarrollar capital intelectual para realizar las operaciones y su mantenimiento, cede su explotación a empresas chinas. El gobierno ecuatoriano, tan sólo contabiliza la producción de barriles de petróleo y por ello cobra una cuota acordada con las empresas chinas. En definitiva, en este negocio transfronterizo, intervienen el sector público y el sector privado.

Las empresas mixtas no son fácilmente gobernables, ya que contraponen intereses públicos, como pueden ser elementos sociales y derechos fundamentales, con intereses privados, como son la maximización de beneficios de la empresa. Es por ello la necesaria instrumentación jurídica de la empresa mixta o joint venture, a través de convenios de asociación o contratos satélites, estatutos bien definidos, pactos esenciales en materia de capital y aportación, órganos de dirección, reglas y normas de gestión y organización, política financiera, transferencia de tecnología, aparición de órganos de arbitraje y derecho aplicable, etc.

Es de necesaria importancia la existencia de un marco regulador dónde se puedan apoyar los órganos de gobierno de la empresa mixta, con la finalidad de mejorar la eficiencia de ésta y solucionar posibles conflictos de interés que puedan surgir, tanto en el ámbito público como en el ámbito privado.