El especulador es aquel agente que opera en los mercados bursátiles comprando y vendiendo títulos valores con el fin de obtener beneficios. Ello, como resultado de la variación en los precios.

El especulador apunta a conseguir utilidades en el corto plazo, asumiendo un alto nivel de riesgo. Asimismo, no busca involucrarse como socio de las empresas de las que adquiere acciones .

Cabe notar que, a mayor fluctuación en los precios, mayor rentabilidad se puede obtener de la compra y venta de activos. Por esta razón, los momentos en los que los especuladores ganan más son cuando el mercado sube o cae de manera pronunciada, es decir, en la euforia o en la crisis.

Estrategias del especulador

Las estrategias del especulador pueden ser dos:

  • A la baja (Bear): Es cuando el agente espera un descenso en la cotización del activo que posee. Entonces, lo vende con el objetivo de volverlo a comprar en el futuro a un menor precio.
  • Al alza (Bull): Es aquella táctica que consiste en tomar posición con la expectativa de una subida del precio. Así, se compra el título financiero con la idea de luego venderlo a cambio de un importe mayor al de su adquisición.

Como dato curioso podemos mencionar que la estrategia a la baja y al alza son representadas por un oso y un toro, respectivamente. Por ese motivo, ambos animales son iconos de Wall Street.

Diferencia entre especulador e inversionista

La principal diferencia entre especulador e inversionista es que el primero se distingue por buscar ganancias rápidas, es decir, en meses, semanas o incluso días (como es el caso del Day Trader).

Sin embargo, un inversionista opta entre distintas estrategias. De esa forma, su capital puede estar colocado con un horizonte de largo, mediano o corto plazo. Esto dependerá de sus objetivos.

En otras palabras, el especulador es un tipo de inversionista que opera en el mercado para obtener utilidades en periodos muy breves. Ello, producto de las variaciones en los precios.

En cambio, cuando el agente mantiene su dinero por un extenso periodo, por ejemplo, en una acción, está interesado en ganar no solo por la revalorización de la misma, sino por los dividendos de la empresa.