La espiral deflacionista es un proceso que puede ocurrir cuando existe deflación. Esta deriva en un estancamiento de la economía que provoca de nuevo deflación.

Surge porque la bajada de precios reduce los beneficios de las empresas y ello provoca una disminución de la producción. Esta bajada de la producción provoca menores ingresos en la población (e incluso despidos), lo que a su vez deriva en una nueva caída del consumo (disminución de la demanda), creando de nuevo un exceso de oferta de bienes y servicios que obliga de nuevo a los empresarios a bajar los precios, agudizando la deflación.
Espiral deflacionista

La deflación es un problema de expectativas de los precios futuros. Si un banco central anuncia que los precios van a bajar, los agentes que actúan en ella decidirían posponer sus compras hasta que dicha bajada de precios fuese real, dado que pensarían, ¿para qué comprar hoy si mañana será más barato?

La deflación puede ser muy peligrosa, porque genera un círculo vicioso de bajada de precios y esto hace que el consumo de la economía se estanque. Las empresas disminuyen la producción porque hay menos consumo y por tanto, se ven obligados a despedir trabajadores, lo que produce a su vez menos consumo y otra vez un exceso de oferta, que provoca que vuelan a bajar los precios.

Dado que en una economía capitalista la fijación de precios se basa en la ley de la oferta y la demanda, el hecho de que los agentes no comprasen hoy esperando una bajada de precios, haría que existiese una caída en la demanda, y por consiguiente se generaría un exceso de oferta, es decir, las empresas se verían con más productos de los que pueden vender, un exceso de stock.

Al no poder colocar los productos en el mercado, las empresas bajarían de nuevo los precios para intentar deshacerse de sus stocks acumulados, con lo que los agentes de la economía seguirían haciéndose la misma pregunta, ¿para qué comprar hoy si mañana será más barato?