El etiquetado obligatorio de productos es un modelo de señalización comercial mediante el cual las empresas dan información a sus potenciales clientes o consumidores sobre las características intrínsecas de los mismos, de un modo acorde a la legislación de cada territorio o país en el que desarrolle su actividad comercial.

Los gobiernos y las organizaciones de defensa de los derechos de los consumidores de los distintos países del mundo han ido acordando con las empresas de los mismos sobre el aporte de la más precisa información a la hora de poner en el mercado productos de todo tipo.

De esta manera, y con la suma de constantes actualizaciones legales, se ha llegado al concepto de etiquetado obligatorio actual, caracterizado especialmente por la máxima transparencia posible en términos de los contenidos comercializados, así como de sus beneficios y posibles amenazas para el cliente final.

Las empresas han afrontado la obligación/necesidad de tener que ofrecer mayor cantidad de información sobre unos productos como un recurso a explotar dentro de sus estrategias de marketing y de packaging, convirtiendo la obligación en ventaja y herramienta para distinguirse de sus competidores mediante la creación de nuevos e innovadores diseños de empaquetado o presentación al público.

Principales sectores a proteger por el etiquetado obligatorio

Es recomendable que los productos puestos a la venta dispongan de información acerca de su uso por medio de explicaciones en el embalaje o unas instrucciones o modo de uso añadidas. Lo mismo sucede en lo que respecta a su conservación.

En el sector alimenticio (o el de las bebidas alcohólicas), en el farmacéutico o en las industrias químicas (como por ejemplo productos cosméticos, de limpieza o para automóviles) el etiquetado adquiere una vital importancia ya que está estrechamente relacionado con el cuidado de la salud y la satisfacción de necesidades primarias de los consumidores. Por ello, es legalmente necesario que cuenten con información gráfica y/o textual, destacando: la denominación del alimento, sus componentes e ingredientes, su valor nutricional, el aviso sobre causantes de posibles alergias u otras amenazas para la salud del consumidor y la cantidad neta de producto que se adquiere.

Del mismo modo, es necesario que el etiquetado ofrezca datos claros sobre la fecha de caducidad del mismo, la clara identificación de la empresa que pone en circulación el bien y su origen geográfico.

Requisitos específicos del etiquetado obligatorio

La información aportada debe ser clara, concisa y legible. Del mismo modo no debe ser falsa o errónea ni llevar a equívocos a los consumidores. De este modo, el etiquetado debe ceñirse estrictamente a las bondades del producto, de forma tangible y demostrable (peso, cantidad, estimación de vida…) y su modo de empleo óptimo.

Etiquetado obligatorio en España

Nuestro país se rige atendiendo a al Reglamento UE 1169 del 2011 sobre el Etiquetado de Alimentos e Información Alimentaria facilitada al Consumidor y las posteriores modificaciones y actualizaciones que han ido surgiendo en este ámbito, como miembro de la Unión Europea.