Un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) es el procedimiento al que debe someterse toda empresa para realizar un despido colectivo, según la legislación española. Dicho proceso se caracteriza por un proceso de negociación entre la empresa y los representantes de los trabajadores que será previo a la decisión empresarial final.

Cuando una empresa quiere reducir considerablemente su plantilla necesita autorización por parte de la Autoridad laboral. Mediante la aprobación de este procedimiento de despido colectivo, la empresa consigue la autorización necesaria para extinguir las relaciones laborales con sus trabajadores.

Causas que justifican un Expediente de Regulación de Empleo.

Para realizar un ERE es necesario justificar una de las siguientes razones:

  1. Económicas: Debe producirse una reducción continuada de los ingresos ordinarios (pérdidas actuales) o puede tratarse de pérdidas que puedan tener lugar en un momento futuro.
  2. Técnicas: Que existan cambios en los sistemas de trabajo o en la forma en la que se organiza la producción.
  3. Productivas: Para ello, deben producirse modificaciones en la demanda de los productos o servicios que ofrece la empresa.

Además, puede justificarse por fuerza mayor (cuando no se puede evitar y no se ha podido prever) o porque se extinga la personalidad jurídica del contratante (quiebra de la empresa).

¿A cuántos trabajadores debe afectar un Expediente de Regulación de Empleo?

Para realizar un ERE, el número de empleados a despedir por parte de la empresa debe ser:

  1. Como mínimo 10 trabajadores en una empresa con una plantilla inferior a 100 empleados.
  2. Al menos el 10% de los empleados de aquellas empresas que tengan una plantilla de entre 100 y 300 trabajadores.
  3. Que los despidos afecten a 30 trabajadores siempre y cuando la empresa tenga más de 300 empleados.
  4. Más de 5 trabajadores si hay cierre empresarial.

Fases de un Expediente de Regulación de Empleo o procedimiento de despido colectivo.

  1. Comunicación de la decisión empresarial a los trabajadores y a la Autoridad Laboral (Dirección General de Trabajo): La empresa debe especificar qué tipo de trabajadores y cuántos se verán afectados por los despidos al tiempo que argumenta las causas que le llevan a tomar esta determinación.
  2. Periodo de consultas: Los representantes de la empresa y de los trabajadores negocian. Debe existir un intercambio efectivo de propuestas entre las partes y voluntad de alcanzar acuerdos (principio de buena fe). El objetivo de esta etapa es atenuar el impacto de los despidos sobre los trabajadores. Se podrán pactar reducciones del número de despidos, modificaciones de las condiciones de trabajo y planes de recolocación para los trabajadores afectados.
  3. Finalización del periodo de consultas: Las negociaciones pueden concluir con o sin acuerdo. En ausencia de acuerdo, el empresario procederá a efectuar los despidos inicialmente propuestos.
  4. Notificación de los despidos a los trabajadores y a la Autoridad Laboral.

Una vez llevado a cabo un Expediente de Regulación de Empleo, la empresa no podrá volver a realizar despidos durante un periodo de 90 días naturales.