Los fondos propios son una parte del llamado patrimonio neto de una empresa y lo podemos encontrar en el balance de situación. Por tanto, son una parte de los recursos propios o financiación propia de la que dispone la empresa.

Antiguamente se conocía a los fondos propios y al patrimonio neto como sinónimos, en la actualidad, los fondos propios se han establecido como nuevas partidas dentro del patrimonio neto.

Una empresa suele estar tener estructurados los fondos propios por las siguientes partidas:

  • Capital social, que estaría formado por las aportaciones de los socios, que al no tener consideración de deuda, no tienen que ser devueltos. Estas aportaciones pueden ser de dos formas: dinerarias o no dinerarias (éstas pueden tomar forma de derechos o títulos con valor económico).
  • Reservas, que resultan del beneficio de la empresa. Estas reservas pueden tener diferente origen. Por ejemplo, pueden derivarse de beneficios que tiene la empresa y que, voluntariamente, no ha repartido entre los socios o propietarios. También pueden proceder de operaciones de capital.
  • Subvenciones y donaciones, procedentes de instituciones públicas o privadas.
  • Los ajustes por cambio de valor.
  • Resultados, se refieren al beneficio pendiente de repartir entre los socios o propietarios, en forma de dividendo.