El freelance es aquella figura laboral en la que el trabajador ejerce su profesión por cuenta propia y no trabaja para otra persona o empresa.

La figura del freelance o autonómo es muy importante y reconocida en muchos países. El modelo freelance permite trabajar de forma autonóma y asumir la pagos a la seguridad social y contingencias comunes, cobrar o pagar la diferencia entre el IVA repercutido y soportado o facturar por el servicio prestado. Esta misma persona que actúa como freelance puede contratar a más personas para realizar su tarea actuando como una red virtual de trabajadores por cuenta propia.

El trabajador freelance carece de seguro médico y de indemnización en caso de que se quede sin trabajo, pero por otro lado, tiene más flexibilidad horaria y suele estar mejor remunerado que un empleado fijo ya que tiene que cubrir costes adicionales si lo comparamos con un trabajador fijo.

Al no contar con un sistema de ingresos estable, el freelance debe saber programarse su jubilación (mediante un plan de pensiones), enfermedades que pueda tener y la disminución temporal de ingresos. Desde el punto de vista del empresario, la relación profesional con el freelance es directa y puede mejorar la eficiencia en el trabajo encomendado.

Es importante tener en cuenta que el freelance tiene que asumir la responsabilidad de organizar sus asuntos legales, contabilidad y contratos, además de asumir y gestionar todos los impuestos por su cuenta.

Una de las ventajas más destacables de ser un trabajador freelance es que permite a éste fijarse sus propios tiempos de trabajo y hacerlo a su propio ritmo, siendo él mismo su propio jefe.

De acuerdo con la industria Freelance, la mitad de los trabajadores se dedican a la escritura, un 20% son diseñadores, traductores un 8%, desarrolladores web un 6% y comerciales un 4%.