Friedrich Engels fue uno de los  padres del socialismo científico, también conocido como marxismo, y dirigente socialista. Sin embargo, su familia, perteneciente a la burguesía industrial del sector textil, poseía una posición acomodada, de ideología conservadora e influenciada por posturas religiosas calvinistas. A pesar de sus importantes aportaciones al marxismo, su personalidad y sus concepciones políticas, sociales y económicas, ha estado siempre a la sombra de Marx.

Engels: vida y obrafriedrich-engels

Friedreich Engels nació en la ciudad de Barmen, Renania, en 1920, y murió en Londres en 1895. Creció influenciado por ideas conservadoras y calvinistas. Desde su juventud comenzó a mostrar interés por ideas progresistas, como las del movimiento de los “jóvenes alemanes”: un patriotismo cultural, liberal y progresista, que exigía reformas republicanas, liberales y laicistas. Su evolución ideológica le llevó a conectar con las ideas de Hegel y a abandonar cualquier atisbo de religiosidad heredada de su familia.

En 1842 conoció a Marx en las oficinas del periódico Rheinische Zeitung, donde éste era redactor. La relación, en un inicio, fue tirante, con discrepancias en relación con algunos artículos que eran considerados muy radicales, de los que Marx pensaba que podían poner en peligro la publicación.

Engels en Inglaterra: Fábricas, owenistas y cartistas

Poco después de conocer a Marx, Engels marchó a Inglaterra, país en el que la familia poseía negocios. En Manchester entró en contacto con movimientos obreros reivindicativos, como el owenismo y el cartismo, críticos con la industrialización. Todo ello le permitió conocer la situación real de la clase obrera, lo cual significó un complemento muy importante para las ideas filosóficas y políticas que había aprendido durante su juventud en Alemania.

La colaboración con Marx

En 1844, Engels comenzó su colaboración con Marx, que duraría cuarenta años. Gracias a su situación económica, Engels mantuvo a Marx y a su familia. Fue en este momento cuando, de forma conjunta, elaboraron las más importantes obras de esta corriente de pensamiento, como El Capital.

En Bruselas, donde se refugió, participó activamente en el movimiento político y sindical. Con Marx, formó parte de la Liga de los Justos que, posteriormente, se transformaría en la Liga de los Comunistas. En este momento, se centró en crear y extender una red de organizaciones comunistas a nivel europeo. El objetivo era, en ese momento, lograr la implantación de “regímenes burgueses” que acabaran con el poder de la nobleza. Esta tarea encajaba, perfectamente, con sus concepciones de las etapas de desarrollo histórico, cuyo fin era la instauración de diferentes etapas hasta el triunfo del comunismo.

Una guía para la acción: Manifiesto del partido comunista

En el segundo Congreso de la Liga de los Comunistas, donde las tesis de Marx se impusieron, se encargó a Engels y a Marx la redacción de una suerte de guía para el movimiento, que se publicaría con el título de Manifiesto del partido comunista en 1848. Se logró difundir en los momentos previos a la sacudida revolucionaria que cruzó Europa en 1848. Sin embargo, se considera que la repercusión de este manifiesto fue mínima.

Tras el fracaso de la revolución en Francia, pasó a Alemania, donde intentó promover el espíritu revolucionario. En 1849 participó activamente en una columna de más de ochocientos obreros y estudiantes, al mando de un general prusiano sublevado. Las tropas prusianas derrotaron a los revolucionarios. Tras ello, volvió a Inglaterra, donde se reencontró con Marx. La vuelta a Inglaterra y la publicación de El Capital

Tras la vuelta a Inglaterra reanudó la colaboración con Marx. Se convirtió en copropietario de una de las fábricas. Con ello, aunque detestaba su ocupación, pudo sufragar a Marx, con el cual mantenía una correspondencia muy fluida. Si bien es cierto que Marx era el alma de El Capital, la aportación de Engels fue muy importante: aportación de datos prácticos, estadísticas e, incluso, opiniones propias que eran bien recibidas por Marx con atención.

La redacción de esta obra se dio, principalmente, entre 1861 y 1863. En 1867 se publicó el primer volumen. Entre 1885 y 1894, se publicaron los otros dos, de cuya edición se encargó Engels, tras la muerte de Marx.

Esta obra consistió en un análisis profundo del sistema de producción capitalista y de las relaciones de poder y dominación de las clases sociales. Es una obra que, aunque se consideró un tratado de economía, posee una innegable vinculación con la filosofía y la política.

Engels y la Internacional

Engels jugó un papel importante en la Primera Internacional. Fue elegido como secretario de la misma para diversos países europeos. Se enfrentó con quienes no comulgaban con sus ideas marxistas. Mijail Bakunin, anarquista, fue uno de sus principales objetivos, del cual rechazaba sus ideas libertarias y su concepción de la Internacional como un mero coordinador de organizaciones nacionales. Uno de los principales éxitos de su postura fue la fundación del Partido Obrero Socialdemócrata Alemán, en 1869 por August Bebel y Wilhelm Liebknecht

Durante esta época publicó importantes obras, como  El origen de la familia, la propiedad privada y el estado. Al morir Marx, continuó trabajando en la difusión de las ideas de ambos, oponiéndose tanto el izquierdismo como al simple reformismo,con obras como Crítica al programa de Gotha o la Crítica al programa socialdemócrata.

Engels: una figura a la sombra de Marx

Sus aportaciones al materialismo, al socialismo y al marxismo fueron notables. Sin embargo, su figura ha quedado eclipsada por la talla de Marx, a quien Engels reconocía una mayor talla intelectual. No obstante, a pesar de lo que pudiese pensarse por su condición social, Engels fue más un hombre de acción y activista, que un simple teórico del socialismo. Su participación activa en la  Primera Internacional, su colaboración con grupos socialistas y reformistas en el Reino Unido o los intentos de organizar los movimientos obreros de diferentes países muestran la importancia de esta faceta.

Su lealtad a Marx le llevaron a ser el principal ejecutor y un acérrimo defensor de las posturas marxistas, sin dudar en ningún momento de la conveniencia de utilizar cualquier medio posible para acabar con aquellos que mantuvieran una línea heterodoxa.