La gestión de cobros son las tareas administrativas y financieras orientadas a la captación de recursos monetarios procedentes de una transacción económica o mercantil. Por esta razón la labor principal de la gestión de cobros es la obtención de la recaudación en un organismo o empresa.

La labor de gestión de cobros se suele encasillar en las funciones de tesorería en los departamentos financieros, siendo importante en la consecución de los recursos financieros por parte de los clientes.

Dentro del departamento de tesorería, el área de gestión de los cobros tiene una importancia relevante debido a que esta área es la encargada de ordenar, planificar y controlar todos los ingresos de una organización,  haciendo así de órgano fiscalizador y de reclamación de los ingresos en una organización. Esta función desempeña tareas de control de las deudas y próximos vencimientos, previsiones de pago de los clientes, planificación de los vencimientos así como reclamación ante la falta o retraso en el pago por parte de los consumidores.

Además, en determinadas ocasiones es la encargada de contabilizar dichos cobros en la cuenta de los clientes, del control y seguimiento de las posibles deudas así como de la regularización y conciliaciones de los saldos de los clientes.

Las labores de gestión de cobros son diferentes a las de gestión de pagos, ya que cuando una organización cuenta con área de gestión de cobros, ésta se encarga de recaudar los recursos financieros procedentes de los clientes y pueden modificar las condiciones de pago aplicadas a los clientes. Por su parte, la gestión de pagos se encarga de organizar el dinero que irá a abonar las facturas pendientes con nuestros proveedores, asimilando las condiciones que éstos impongan, y dedicándose sobre todo a organizar (controlar, planificar y validar) los pagos a los proveedores.