La hiperinflación es una subida descontrolada de los precios de una economía. Cuando la inflación se acentúa y se sitúa fuera de control, se alcanza una situación en la que los precios de un país pierden su valor real. Generalmente se suele considerar hiperinflación cuando la inflación aumenta en cuatro dígitos anuales, es decir, más de 1000%. De este modo, la hiperinflación provoca una situación que puede alcanzar lo surrealista y que, además, produce una reducción de la riqueza y pérdida muy notable del poder adquisitivo de los ciudadanos de un país.

Este fenómeno inflacionario puede ser provocado generalmente por la creación desenfrenada de dinero tras una política monetaria expansiva muy agresiva o al darse una repentina pérdida de valor de la economía. Se trata de un tipo de inflación tan extrema que pueden darse incluso subidas de precios de hasta un millón por ciento anual.

Una característica destacable de la hiperinflación es su duración, ya que suele desarrollarse en periodos de tiempo cortos. Es decir, momentos puntuales de un ciclo económico. Históricamente, suele producirse en épocas de guerra de países por el gasto elevado que provoca el conflicto, en crisis políticas y graves momentos de depresión económica.

Podría calificarse a este grado inflacionario como devastador para la economía de un país, ya que con su descontrol absoluto en la subida de los precios hace que los productos adquieran un valor altísimo e irreal, destruyendo las clases medias y provocando la pérdida de poder adquisitivo en la economía real, ya que los salarios no crecen tan rápido y se produce una desigualdad.hiperinflación

Un conocido caso histórico de hiperinflación tuvo lugar tras la I Guerra Mundial en Alemania. La República de Weimar tuvo que afrontar los pagos de impuestos por el lado vencedor con el Tratado de Versalles, por lo que acometió la impresión desmedida de dinero numerario (en otras palabras, billetes corrientes). Como podemos apreciar en la portada del periódico Neue Berliner por aquella época se cambiaba 1 dólar por 1 millon de marcos alemanes.

La consecuente subida sin límite de los precios provocó que los productores alemanes fueran incapaces de desarrollar su actividad. Anecdóticamente, en 1923 el Estado llegó a imprimir billetes con un valor de 100 millones de marcos, reflejando el nivel de descontrol monetario de la época.