En marketing se define la identidad corporativa como la percepción que los clientes o consumidores tienen de una empresa, organización o institución. Estas emplean dicha identidad para diferenciarse de sus competidores y disfrutar de una mejor posición en su entorno económico.

Esta representación en el imaginario de la sociedad viene determinado por los valores, las acciones y las marcas características provocan. El concepto de identidad corporativa agrupa elementos físicos o tangibles (logotipos o melodías publicitarias) e intangibles (la filosofía de empresa o la metodología de trabajo).

Con las nuevas metodologías de mercadotecnia y el rápido avance en el ámbito de las comunicaciones las empresas promueven cada vez más una identidad corporativa más enfocada al mundo digital. Por ello, este concepto empresarial está en permanente desarrollo poniendo en marcha elaboradas estrategias de marketing.

Otros factores como el ejercicio de la relaciones públicas, la responsabilidad social corporativa y el buen uso de la construcción de una firme imagen corporativa son importantes a la hora de conformar una identidad corporativa fuerte y beneficiosa para la empresa, tanto en términos económicos como reputacionales. Esto incluye la relación con otras empresas del sector, con instituciones públicas y privadas y con los medios de comunicación.

Factores de identidad corporativa

  • Evolución histórica de la compañía, así como sus resultados económicos o incluso su denominación y marca
    Cartera de productos de la misma, su naturaleza y los segmentos de mercado a los que se dirigen
  • Proyectos profesionales en los que se vea inmersa la empresa. Una empresa viva y en permanente búsqueda de oportunidades a menudo goza de mayor reputación y valoración
  • Elementos gráficos y visuales que la identifican, como el logotipo o el eslogan que ayude a identificarla mejor o los colores empleados en material, publicidad, instalaciones, uniformes profesionales…
  • Distintivos y material publicitario o de relaciones públicas. Esto incluye la publicación de informes comerciales, tarjetas y folletos o revistas corporativas sobre la actividad y la misión de la empresa
  • Trabajo ajeno a la actividad económica principal, la formación de fundaciones o acciones sociales y la organización de eventos públicos (desayunos informativos, cenas, conferencias de múltiples temáticas…)

Todo ello a menudo suele venir recogido en el plan de negocio y el plan de marketing de la compañía.

Ventajas de una identidad corporativa bien construida

Una identidad corporativa bien llevada a cabo puede incluso traspasar fronteras y llegar al público hasta tal punto que este tome a la marca o la empresa como un modo de vida, alcanzando un nivel de identificación por encima de la relación empresa-cliente.

Un ejemplo claro puede ser la corporación Apple, que ha logrado que el uso de sus productos, sus novedades anuales y el resto de sus actividades y pormenores sean seguidos por sus consumidores y el público en general y que estos se movilicen para no perder detalle. Es decir, la identidad corporativa cumple una importante función de fidelización de clientes.

Diferencias con imagen corporativa

Los límites conceptuales entre identidad e imagen corporativa son bastante laxos dentro de la teoría en marketing. Suele entenderse que la imagen es una aplicación más práctica de la identidad de una empresa, es decir, busca la comunicación hacia el exterior de los valores de la identidad de manera óptima o exitosa. Por ello, suele relacionarse más comúnmente al concepto de identidad corporativa con el de marca corporativa.