Un impuesto proporcional es aquel sistema de impuestos cuyo tipo de gravamen siempre es el mismo, sin importar cuál sea la base imponible siempre se aplicará el mismo tipo impositivo. Es lo contrario al impuesto progresivo.

Este tipo de impuestos no establecen diferencias en función del nivel de ingresos de las personas. A diferencia de los impuestos progresivos siempre se aplicará el mismo porcentaje a la base imponible. A diferencia de los impuestos progresivos, los impuestos proporcionales no cumplen una función de redistribución de la renta.

Clases de impuestos proporcionales

Estos son los tipos de impuestos en los que se suele establecer el sistema proporcional:

  • Impuesto del Valor Añadido: Grava el consumo de bienes y servicios. Todos los consumidores deberán pagar el mismo tipo de gravamen independientemente de cuáles sean sus ingresos.
  • Impuesto de Sociedades: Grava los beneficios de las sociedades, personas o entidades jurídicas.
  • Impuesto de Transmisiones Patrimoniales: Se encarga de gravar la transmisión de bienes.
  • Impuesto de Actos Jurídicos Documentados: Se encarga de gravar los actos formalizados en escrituras públicas.

Ejemplo de impuesto progresivo versus impuesto proporcional

En materia de impuestos es fundamental conocer la diferencia entre impuesto progresivo e impuesto proporcional. Un impuesto progresivo es aquel que su tipo impositivo aumenta cuanto mayor es el nivel de renta del contribuyente. Por el contrario, en un impuesto proporcional, el tipo de gravamen siempre es el mismo, sin importar los ingresos del contribuyente.

Un claro ejemplo de impuesto proporcional es el Impuesto del Valor Añadido. El porcentaje que se va a aplicar es fijo. Si un producto cuesta 200 euros, y el tipo impositivo es del 21%, se pagarán 42 euros de IVA.

Como ejemplo de los impuestos progresivos encontramos el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas. Cuanto más gane una persona, mayor será el tipo de gravámen que deba soportar. Si una persona gana 10.000 euros deberá soportar un tipo impositivo del 10%, mientras que si tiene unos ingresos de 45.000 euros tendrá que hacer frente a un tipo de gravámen del 45%.