La inteligencia económica es un concepto de nueva creación en los últimos años en el ámbito empresarial basado en la recolección, uso y transmisión ordenada y coherente por parte de las empresas al resto de agentes económicos. Básicamente se centra en la transformación de información en ventaja empresarial.


Otra manera de denominar a este concepto es como inteligencia competitiva o empresarial. No solamente es aprovechada esta materia por empresas, sino que también instituciones de muy diversa naturaleza y países optan por su empleo a la hora de establecer modelos de funcionamiento económico o planes estratégicos.

El óptimo empleo de la información en un sector económico puede ofrecer en gran número de ocasiones a las compañías importantes ventajas competitivas y oportunidades para el aumento de sus beneficios. Debido a este hecho, este término y su evolución reciente han ido de la mano de aquellos sectores económicos más competitivos y marcados por los cambios constantes, como son el tecnológico, el farmacéutico o el financiero.

Por tanto, la inteligencia económica enfoca hacia el futuro la visión de las empresas en el entorno económico actual, motivando a sus organizaciones empresariales al estudio y análisis de cambios, novedades o avances, de modo que los resultados obtenidos ayuden a abrir nuevos caminos empresariales o el mejor desarrollo de las mismas en sector en el que trabajan. Esto adquiere mayor importancia en un mundo como el actual, marcado por la globalización y el exponencial desarrollo de las telecomunicaciones y la información.

Naturaleza de la inteligencia económica

El concepto de inteligencia económica va ligado al correcto uso de los datos y la confección de constantes, profundos y elaborados sistemas de información que las firmas puedan aprovechar para potenciar su actividad económica o ampliar su poder en un mercado determinado.

Desde ese punto de vista, la dirección estratégica más avanzada concibe su uso como una moderna y positiva manera de desarrollar estrategias empresariales. Por este motivo a menudo suele identificarse el empleo de la inteligencia económica con el desarrollado por los lobbys y distintos grupos de influencia económica y política en todo el mundo.

Fases de un modelo de inteligencia económica

  • Obtención de información relevante, valiosa y que aporte valor (en este caso, de manera totalmente ética y legítima, no confundiéndose con el concepto de información asimétrica o privilegiada).
  • Uso de los datos y conservación, de manera que pueda protegerse el contenido para su evaluación y aprovechamiento futuro sin que el resto de competidores comerciales acceda a ella en la medida de lo posible
  • Puesta en marcha de acciones empresariales de influencia originadas y basadas en los datos con los que se cuente, de modo que pueda situarse a la compañía a la cabeza del sector. Se hace por medio de decisiones empresariales fruto de anteriores planteamientos estratégicos y operacionales.