Se denomina leaseback a un tipo de leasing inverso por el cual el arrendador y propietario del bien pasa a ser arrendatario una vez transfiere la propiedad del mismo.

También, denominado retroleasing o leasing de retorno, el leaseback es una operación en la que un propietario, hasta ahora arrendador, transfiere la propiedad a su arrendatario, cambiando así de papeles.

Un ejemplo para dejar clara la explicación: lo que algunas administraciones públicas han realizado con su patrimonio inmobiliario (leasing inmobiliario), de forma que un edificio público de oficinas, por ejemplo de un Ayuntamiento, traspasa la propiedad a un segundo agente, a cambio del pago de una renta por las oficinas que anteriormente eran suyas. Así pues, el Ayuntamiento que antes contaba con oficinas propias, vende su edificio a la otra parte (obteniendo un ingreso por ello) y en adelante pagará un alquiler por el uso y disfrute de esas oficinas.

¿Cuáles son los motivos para recurrir al leaseback?

Esta práctica, utilizada en los últimos años por instituciones y grandes corporaciones, se suele realizar en periodos de dificultades y como una forma de obtener liquidez inmediata por la venta de patrimonio, ya que mientras el dinero de la venta se obtiene inmediatamente, el pago del alquiler es fraccionado y son pagos, generalmente, más asumibles y deducibles fiscalmente.

Así por ejemplo, cuando una administración necesita deshacerse inmediatamente de patrimonio público, o cuenta con necesidades de ingresos, puede poner a la venta bienes que no le sean totalmente necesarios. También es una forma de deshacerse de bienes que no va a necesitar en los próximos tiempos, por lo que pone a la venta patrimonio y permanece en alquiler el tiempo restante.

El leaseback es un sistema criticado en ocasiones, ya que si bien permite la obtención de ingresos a corto plazo, a largo plazo el precio (coste) que paga por usar sus propias instalaciones (transferidas a una agencia de leasing) suele ser mayor del que tendría si continuaran siendo suyas, ya que a la firma del contrato de leasing el nuevo arrendador querrá obtener una rentabilidad sobre su inversión (pago por el bien), deteriorando a largo plazo la capacidad de solvencia de una institución o corporación.