León Walras fue un economista que vivió entre 1831 y 1910. Intentó formarse sin éxito en la escuela de minas y también fracasó tanto en el sector editorial como en el periodismo. En 1870 terminó ocupando la cátedra de Economía en Lausana (Suiza). Destacó por el estudio de la teoría económica a través de las matemáticas.

Al tiempo que los economistas Carl Menger y William Jevons, pero trabajando por su cuenta, desarrolló el concepto de utilidad marginal, que dio lugar a una corriente económica conocida como el marginalismo.

El estudio de los mercados libres y perfectos

Una parte fundamental del trabajo de Walras la ocupa el estudio dedicado a la determinación de los precios en una situación de libre y perfecta competencia. Walras siempre se preocupó por formular sus descubrimientos mediante proposiciones matemáticas. Empleando la ciencia matemática, Walras pretendía aportar a la economía el prestigio del que gozaban las ciencias físicas.

Trabajó incansablemente por demostrar que la libre competencia podía ser ventajosa y beneficiosa. Es por ello que se esforzó en el análisis de los resultados de los mercados de libre competencia al tiempo que perfilaba la definición de lo que era una situación de competencia perfecta.

Según Walras, la competencia perfecta tenía lugar cuando compradores y vendedores confluían en una subasta masiva. En esta gran subasta, las condiciones de cambio eran públicas y los vendedores podían recibir distintas ofertas.

El equilibrio general

A través de la formulación de un sistema de ecuaciones, Walras muestra la relación de dependencia que existen entre todos los precios. Ya no se divide entre microeconomía y macroeconomía. Por otro lado, no se pueden separar entre las actividades económicas de empresa y familia, pues todas están interrelacionadas.

Walras también defendía que se podía alcanzar el equilibrio de manera simultánea en todos los mercados. Estamos hablando de un equilibrio general a través de un proceso que relacionase todas las actividades económicas.

En su obra, la propiedad intelectual, llevó a cabo un detallado estudio de la propiedad, los bienes raíces y el crecimiento de las ciudades. Posteriormente, en Teoría de la matemática de la riqueza social analizó un minucioso desarrollo de las curvas de oferta y demanda, al tiempo que formulaba el equilibrio general competitivo.