Un leverage buyout (LBO) es una estructura de inversión diseñada por un inversor o grupo de inversores donde el objetivo principal es  tomar una empresa pública para convertirla en privada mediante la compra de todas las acciones en circulación utilizando gran cantidad de capital prestado (hasta un 90% de la cantidad total puede ser en forma de deuda).

Las LBO suelen financiarse mediante el uso de los activos de la empresa y de los flujos de efectivo futuros para asegurar la financiación de la deuda (bonos y/o préstamos bancarios). Las LBOs, al igual que las otras formas de inversión en private equity, el horizonte temporal está claramente definido, pues por la naturaleza de la inversión son a largo plazo por la falta de liquidez.

Cuando el inversor o grupo de inversores son el actual equipo directivo la empresa, la transacción se conoce como management buyout (MBO). Después de un LBO, tras los cambios en el control de la empresa se eliminan las acciones públicas.

Objetivos de las operaciones LBO

Cuando una empresa ha tenido problemas durante un período prolongado de tiempo, un private equity puede creer que esa empresa tiene potencial, entonces realiza una operación de LBO, adquiriéndola.

Por ello, encima va a pagar un precio más bajo por comprar la empresa y sacar a la luz todo su potencial oculto. Las acciones que se emprenden tras la operación siguen el siguiente guión:

  1. Ampliar el balance de la empresa, mediante el uso de más deuda.
  2. Gestionar activamente la empresa.
  3. Reordenación del equipo directivo, con nuevos profesionales al frente de la empresa.
  4. Es frecuente también el uso de mayor deuda, para beneficiarse de ventajas fiscales.
  5. Reorientar el plan de negocios de la empresa hacia la creación de valor.
  6. Alinear los intereses de los accionistas y de los directivos (véase el problema entre accionistas y directivos).