La macroeconometría es una aplicación de la econometría para el estudio de datos o variables macroeconómicos que se aplica a través de diversos modelos y técnicas matemáticas o estadísticas. De esta manera es posible la predicción de diferentes resultados de una política económica a implementar por parte de un país.

Mediante el empleo de la macroeconomía es posible llevar a cabo simulaciones o cálculos de las consecuencias que podría tener una medida fiscal o monetaria en un país. Es decir, hablamos de un enfoque macroeconómico ya que las variables a analizar en estos estudios son el PIB o la evolución de los precios en una economía, entre otras.

Como ocurre con la econometría más básica, su principal utilidad es la estimación de situaciones de futuro teniendo en cuenta los parámetros analizados o tenidos en cuenta. Dentro de las posibilidades está conocer posibles cambios producidos con la omisión de alguna de dichas variables o en incrementos y disminuciones de las mismas. Por este motivo resulta bastante efectiva la macroeconometría a la hora de diseñar políticas por parte de gobiernos o instituciones económicas.

La aplicación macro de la econometría tiene sentido ya que habitualmente este tipo de análisis económico se realiza a través del estudio de series temporales. Como las variables antes mencionadas pueden observarse de esta manera, este tipo de técnica econométrica es bastante útil a la hora de encontrar cambios de tendencia de las mismas o posibles interrelaciones.

Uno de los aspectos más criticados de este tipo de estudios es su menor validez o utilidad para estimaciones del corto plazo, ya que es en el medio y largo plazo donde suelen resultar más efectivos.

En la actualidad existen algunos modelos macroeconométricos destacados: en Europa se desarrolló el NIGEM, en Estados Unidos el FAIR. Ambos modelos son los principalmente utilizados y respaldados por las principales instituciones económicas a nivel internacional.