Las malas prácticas bancarias son el conjunto de acciones que llevan a cabo las entidades financieras en la relación con sus clientes que no están dentro de los estándares de transparencia, debida diligencia y correcto suministro de la información y que llevan consigo un incumplimiento de la regulación.

Para llevar a cabo un control de las las prácticas de los bancos , la Unión Europea propuso una normativa financiera conocida como MIFID (Markets in Financial Instruments Directive) con la finalidad de proteger al inversor realizando un test de idoneidad en base a su perfil de riesgo, mejorar la información suministrada, y realizar una correcta evaluación de su cultura financiera así como de su grado de aversión al riesgo.

La implantacion de MIFID III está en proceso, con condiciones más estrictas enfocadas a la transparencia en la valoración de los productos financieros así como en sus precios, gracias a la existencia de cámaras de compensación centrales y a la reforma del mercado de valores con referencias de registro único conocidas como RCCs.

Consideración de malas prácticas bancarias

Se consideran malas prácticas bancarias las siguientes:

  1. Abuso de la posición dominante de mercado.
  2. Información incorrecta de tarifas y comisiones así como de productos financieros con fines comerciales.
  3. Errónea evaluación del perfil inversor de los clientes.
  4. Incorrecta valoración de productos financieros.
  5. Mal suministro de precios de los productos financieros.
  6. Apuntes contables en perjuicio de sus clientes.
  7. Exceso de comisiones aplicadas por encima del máximo legal permitido.
  8. Fallos tecnológicos en el routing de las operaciones en bolsa.
  9. Excesivas posiciones de descubierto en cuentas.

Muchas de estas prácticas se pueden reclamar ante la Comisión Nacional del Mercado de Valores o a través del servicio de reclamaciones del Banco Central de cada país. A su vez, otro manera de denunciar las malas prácticas bancarias es a través de la organización de consumidores (OCU). Como conclusión, todas estas acciones constituyen elementos graves en el trato hacia los clientes que deben ser corregidas.