El marketing de guerrilla es un tipo de estrategia publicitaria centrada en la práctica de recursos y técnicas basadas en la imaginación y el ingenio. A través del uso de prácticas publicitarias poco comunes y de inversión mínima se persigue alcanzar una gran difusión pública.

La idea principal del empleo del marketing de guerrilla es buscar la novedad y la sorpresa en el consumidor. Es una forma de despiste: se intentará crear una publicidad con la premisa de que no lo parezca. La provocación y captación del receptor deben hacer que éste sienta la necesidad de compartir esa experiencia con su entorno, para que el eco se multiplique y se amplíe el efecto del trabajo publicitario.

Una de las principales ventajas del empleo de esta técnica de marketing es evitar la saturación publicitaria que vivimos con la expansión y multiplicación de los medios de comunicación y los recursos publicitarios en nuestros días.

A diferencia de la publicidad masiva, el marketing de guerrilla se basa en la creación de mensajes personalizados para un sector de población preestablecido y concreto al que se quiere impactar. La búsqueda de la creatividad, imaginación y la emoción será básica para lograr este fin y que el público objetivo traslade o comparta el mensaje a otros.

El factor tecnológico y virtual ha jugado un importante papel en el trabajo del marketing de guerrilla en los últimos años. A través de un esfuerzo creativo y poco convencional, las empresas tienen la posibilidad de lograr sus objetivos comunicativos e incluso mejorar su imagen corporativa si su campaña es efectiva.

Gracias a Internet, el papel de las redes sociales y la proliferación de los contenidos multimedia en la red, el marketing de guerrilla se ha establecido como una práctica cada vez más común en la planificación publicitarias de las firmas, que deciden asumir retos creativos buscando la distinción a través de mensajes virales, videos sorprendentes o de publicidad encubierta como base de su marketing online.