La martingala es una estrategia de inversión que consiste en apostar por el total perdido con la intención de recuperarlo. Aplicando la martingala, cada vez que se pierde una apuesta se dobla la cantidad apostada en la siguiente apuesta. De esta forma se recupera el capital perdido.

La idea sobre la que se asienta esa estrategia es la ínfima probabilidad de que ocurra un determinado suceso muchas veces seguidas. Un ejemplo que ilustra bien esta estrategia es el de la apuesta a cara o cruz con una moneda. Vamos a apostar 1 euro por que sale cara, si sale mal doblamos.

  1. Apostamos por cara. Perdemos   Apuesta: 1 euro
  2. Apostamos por cara. Perdemos   Apuesta: 2 euros
  3. Apostamos por cara. Perdemos   Apuesta: 4 euros
  4. Apostamos por cara. Perdemos   Apuesta: 8 euros
  5. Apostamos por cara. Perdemos   Apuesta: 16 euros
  6. Apostamos por cara. Ganamos   Apuesta: 32 euros

En el sexto lanzamiento por fin ganamos, recuperamos los 32 euros invertidos y aparte ganamos 32 euros. La ganancia real resulta de restar a los 32 euros de ganancia todo lo perdido anteriormente.

Ganancia = 32 – 16 – 8 – 4 -2 -1 = 1 euro

Con lo cual se pone de manifiesto que ante una racha de resultados negativos consecutivos se arriesga mucho para ganar poco. Aunque la probabilidad de que salga el mismo lado de una moneda durante 20 veces seguidos es ínfimo, es interesante el dato de la apuesta del lanzamiento 21. Algo más de un millón de euros de apuesta. Si la moneda es perfecta no ocurrirá tal racha o mejor dicho, será casi imposible. Sin embargo, en lo referido a los activos financieros que no tienen una esperanza matemática definida, utilizar esta estrategia conlleva una pérdida rápida y total del capital.

Muchos traders noveles utilizan esta estrategia en sus inicios. Abriendo operaciones del mismo signo para compensar las pérdidas. La totalidad de estos traders acaba perdiendo todo su dinero. En bolsa, la martingala quiebra todos los principios de inversión relativos a gestión del riesgo. Entre los que se encuentra el de: “corta las pérdidas”.

La historia de la martingala

La historia de la martingala se remonta al siglo XVIII. En aquella época los propios jugadores tachaban a la martingala de una estrategia ingenua y propia de mentes rudas. Su nombre tiene origen en el pueblo francés de Martigues (martingales en francés), que se encuentra cerca de Marsella.

Entre los autores que realizaron un estudio para demostrar que no existían estrategias de apuestas infalibles, destacó Paul Pierre Lèvy. Paul Pierre Lèvy fue el que introdujo el concepto teórico de Martingala. Más tarde el concepto de martingala se acuñaría como término estadístico.

La martingala como concepto estadístico es un proceso estocástico. Y a raíz de su estudio y desarrollo teórico con base estadística, surgió la antimartingala. La antimartingala es un proceso estocástico pero a la inversa, que consiste en realizar radicalmente lo contrario. Es decir, cada vez que se pierde arriesgar menos que la apuesta anterior. Solo se aumenta la apuesta si se dan una serie de rachas positivas consecutivas.