El mercado de futuros consiste en la negociación de contratos de compra y venta de determinados bienes a una fecha futura mediante un acuerdo de precio, cantidad y vencimiento en la actualidad.

También denominados “fordwards”, aparecieron como un sistema de protección de los productores agrícolas en el siglo XIX, ya que así podían dar salida a su producción en unos momentos de alta producción (cosechas) y regular y estabilizar los precios, que eran irregulares, a lo largo del año.

De esta forma, los mercados de futuros nacen con la necesidad de estabilizar y apaciguar los precios y cantidades a intercambiar en un momento impreciso. Se trata entonces de un elemento de cobertura, es decir, de protección sobre posibles decisiones del mercado que permitan una regularidad en la comercialización.

A pesar del origen como herramienta de cobertura y estabilización, hoy los mercados de futuros están incluidos dentro de los productos financieros, por ser uno en los que más rentabilidad puede extraerse con una buena negociación, y donde las circunstancias exógenas y el entorno determina la variabilidad en los precios, siendo así uno de los productos más demandados.

Primer mercado de futuros

Los primeros mercados de futuros fueron la Bolsa de Grano de Chicago, que en 1848 comenzó a establecer las normas básicas de comercialización y operaciones de contratación para entregas futuras de productos agrícolas, así como en 1730 en Osaka, Japón, donde ya había una infraestructura bien asentada en cuanto a las entregas futuras de arroz.

Ejemplo

Imaginemos una situación, hoy, julio de 2016, nos comprometemos a comprarle al productor a 100 euros la tonelada de maíz con fecha de vencimiento julio de 2017. Para esta última fecha, es posible que el precio sea mayor del pactado, lo que originaría una pérdida subyacente al productor y una ganancia a nosotros, o que el precio esté por debajo del pactado, situación contraria a la anterior.

Es aconsejable leer mercado de opciones.