Una oferta pública de adquisición (OPA) es una operación sobre una empresa cotizada. Puede ser una persona física o una sociedad la que realiza la oferta de compra de acciones o de otros valores que permiten el control cómo bonos convertibles, a cambio se ofrece un precio, que suele pagarse en efectivo, pero también puede ser en acciones o mixto (dinero y acciones).

El objetivo es lograr una participación significativa en el capital social que nos permita tomar el control de la empresa. Siempre que una empresa cotice por debajo de su verdadero valor, puede ser objeto de un ataque por parte de otra empresa que vea la posibilidad de ganar dinero comprando la empresa, organizándola y vendiéndola después. A las empresas que hacen esto se les denomina tiburones financieros.

Tipos de OPA

OPA amistosa

Nos encontramos ante un OPA amistosa cuando la empresa que hace la oferta y la empresa objetivo llegan a un acuerdo en relación al precio y a la forma en que se dirige la operación. Acudir a una OPA siempre es voluntario. Será cada inversor quien, en función de sus intereses, deberá decidir si acepta o no la oferta. El plazo para aceptar la oferta no podrá ser inferior a quince días ni superior a setenta, esto es fijado por el oferente en el folleto informativo.

OPA hostil

Es una OPA hostil cuando la operación de adquisición no cuenta con el visto bueno del equipo directivo de la empresa objetivo. La operación beneficia a los accionistas de la empresa “agredida” porque recibirán una cantidad de dinero superior a la que valen sus acciones en el mercado. Si el precio fuera más bajo que el precio de mercado a ningún accionista le interesaría vender sus acciones a la empresa ofertante, por eso la empresa ofertante tiene que hacer una oferta jugosa. Entonces, ¿cómo hacer para que los accionistas acepten una OPA hostil? Ofreciéndoles más dinero del que valen sus acciones en el mercado.

Una vez que se ha decidido esta forma de control hay que mantener la confidencialidad de nuestras intenciones y ser cautelosos ya que de lo contrario podemos atraer a otras empresas interesadas, además de subir el valor de las acciones objetivo.

Normalmente se empieza con la adquisición de un paquete de acciones con un tamaño que nos de ciertas garantías de éxito. El tamaño del paquete depende de las reglas de la CNMV, ya que a partir de la adquisición de más del 3% de una empresa cotizada hay que comunicarlo a la CNMV y cada 5% adicional es también obligatorio comunicarlo. Visto así parece complicado conseguir el “factor sorpresa”, si los compradores han sido descubiertos y no tienen prisa irán acumulando lentamente paquetes de acciones. La táctica contraria es la incursión al amanecer (dawn raid), consiste en adquirir lo antes posible el mayor volumen posible de acciones.