Operar con pérdidas supone un reto psicológico para cualquier inversor, si bien es cierto que debemos tener en cuenta que antes o después llegará este momento. A su vez, es necesario darse cuenta que nada más realizar una operación se produce esta situación debido al coste implicito de la operación y al spread de precios (diferencia entre precio de oferta y demanda).

Conseguir manejar esta situación es cuestión de tiempo, cuanta más experiencia, mejor se llevará operar con pérdidas. Sin duda alguna, no será lo mismo tener unas pérdidas en una operación o en la posición global de una cartera de inversión de 100 euros que de 5.000 euros, el valor monetario de la pérdida dependerá de cada inversor, al igual que su gestión monetaria y el grado de apalancamiento. De este modo, se hace necesario una estrategia bien planificada que tenga claro los momentos de entrada y salida en el mercado, así como el activo financiero sobre el que se desea operar.

Normas de conducta a la hora de operar con pérdidas

Existen una serie de reglas de actuación para operar con pérdidas. Entre las más importantes, podemos destacar las siguientes:

  • No incrementar la posición o el apalancamiento.
  • No modificar el nivel de protección o stop loss con la finalidad de asumir más pérdidas pensando que el mercado se va a dar la vuelta en favor de la posición.
  • En algunos casos, será mejor asumir la pérdida y cerrar la operación, de lo contrario, la pérdida puede ser muy elevada.
  • Minimizar el impacto de las comisiones en la operación.
  • Cubrir parte o la totalidad de la operación o la cartera a través de posiciones contrarias o activos con correlación negativa.
  • Operar en activos que no sean complejos de analizar y en los que se tenga experiencia dado que puede ayudar a mitigar las pérdidas debido a que se conoce con más detalle las variables que influyen en su precio.
  • Operar con un bróker fiable. Este punto requiere un análisis exhaustivo de la actividad del bróker.