Una orden stop loss (detener pérdidas) es una orden bursátil que se queda en espera hasta que el precio del subyacente (una acción por ejemplo) llega a un precio objetivo fijado por el inversor. En ese momento se activa y manda al mercado la orden de compra o venta introducida, dependiendo si la operación inicial era de compra (posición larga) o de venta (posición corta).

Se utiliza para protegerse de posibles pérdidas después de entrar en el mercado y sirve para que el inversor no pierda más de lo esperado. Esta orden limita las pérdidas cerrando la posición que tenemos tras sufrir una pérdida y así evitar seguir perdiendo. Por ejemplo si compramos una acción de Apple a 100 dólares, establecemos que cuando baje a 90 se venda para evitar seguir perdiendo.

Dado que es muy difícil acertar en bolsa, es importante que cuando entramos al mercado, comprando una acción por ejemplo, si no hemos acertado y la acción baja, limitemos las pérdidas mediante un stop, porque de lo contrario las pérdidas pueden ser mucho mayores. Estableciendo un stop loss, el inversor sabrá en todo momento cuánto es lo máximo que va a perder. Y así evitará que su pérdida sea del 20% del capital invertido, del 30% o más. En el ejemplo anterior, si la acción siguiera cayendo hasta 70, o incluso menos no sufriríamos la pérdida, porque como teníamos una orden stop loss, cuando llegó la acción a 90 dólares se vendió automáticamente.

La gran mayoría de inversores profesionales utilizan esta estrategia para limitar sus pérdidas, aunque pocos utilizan la orden stop beneficios, ya que pretenden limitar las pérdidas pero no limitar las ganancias.

Además, muchos inversores cuando han acertado, vuelven a establecer otro stop loss en el punto en que entramos (100 dólares en el ejemplo anterior), para asegurar que no tendremos pérdidas. Y si la acción sigue subiendo vuelven a colocar otro stop loss (110 dólares por ejemplo), que puede ser incluso por encima de su precio de compra, por lo que tendrán una ganancia asegurada.

Existe un tipo de orden bursátil que hace esta función automáticamente, es el conocido como stop dinámico, que establece que cuando baja la acción un porcentaje (que le decimos al introducir la orden) se vende.

Aspectos a tener en cuenta al introducir una orden stop loss

  • Una orden stop loss no se puede modificar, para ello debemos cancelarla y crear una nueva orden stop loss.
  • Es conveniente no cambiarlo cuando se aproxima el precio, porque estaremos yendo detrás del mercado. Debemos tener disciplina ya que aunque pensemos que el mercado se va a dar la vuelta vendiendo a un precio más bajo a largo plazo acabaremos perdiendo. Por eso es importante saber donde poner el stop loss en un primer momento.
  • Por el contrario, sí que podremos mover el nivel de stop loss cuando nuestra posición es favorable, en primer lugar, la mejor opción será moverlo hasta el nivel de punto muerto dónde ni ganamos ni perdemos (100 dólares en el ejemplo anterior) y después, lo moveremos al nivel de beneficios que consideremos apropiado.
  • A este concepto debemos asociar una adecuada gestión monetaria y un reducido apalancamiento.
  • Es muy importante reconocer la volatilidad del mercado, dado que si introducimos nuestro precio de stop loss muy cerca del precio de mercado, es posible que no salte la orden y se consoliden las pérdidas.
  • Existen determinados niveles que todos los inversores miran, por ejemplo los dígitos de ceros (imaginemos que un inversor introduce un stop loss sobre el nivel del Ibex 35 en 10.000 puntos) que son niveles que pueden ser barridos con facilidad, ya que matemáticamente, permiten cuantificar de una forma más sencilla los beneficios o pérdidas en las operaciones. Será mejor, por tanto, introducir el nivel de stop loss en niveles que no sean tan exactos, como por ejemplo en este caso en el nivel de 9.998.
  • Es fundamental saber que los stop loss no son garantizados, ya que podemos tener casos de gaps o huecos (diferencia entre el cierre y la apertura del día siguiente) de mercado y se salte nuestra orden stop loss. Ejecutándose entonces la operación al primer precio que hay en mercado, pudiendo ser muy desfavorable al precio inicial que habíamos puesto como stop loss.

Ejemplo de stop loss

Imaginemos que queremos comprar (posición larga) 100 acciones del Banco de Santander y lanzamos una orden a mercado y se ejecuta a 5 euros y, en caso de que el mercado caiga, queremos limitar las pérdidas a 4,88 euros, situando el nivel de protección por debajo del soporte que se puede apreciar en el gráfico. De esta forma, si salta nuestro stop loss, tendremos unas pérdidas de (5-4,88)*100 acciones= 12 euros.