La Peseta ha sido la moneda de curso legal en España desde el 18 de octubre de 1868 hasta el 1 de enero de 1999. Su nacimiento se produjo mediante Decreto del Gobierno Provisional que se instauró tras el derrocamiento de Isabel II. Fue sustituida por el Euro, moneda oficial de la conocida como eurozona, de la cual España forma parte.

El nacimiento de la Peseta

La Peseta nació por Decreto del Gobierno Provisional, el 18 de octubre de 1868. La razón que llevó a ello fue intento de adecuar la moneda española a la de otros países que, en 1865, habían creado la Unión Monetaria Latina. Con el Decreto que daba origen a la Peseta, se daba un paso importante hacia la modernización y ordenación  del sistema monetario nacional.

Antes de la Peseta existieron diversas monedas que, con diferentes denominaciones, se habían venido utilizando durante siglos, como maravedí, real o escudo, entre otras.

La primera vez que se utilizó el término peseta fue durante el siglo XVIII. En aquel momento, sirvió, primero, para designar al real de a dos. Posteriormente, hizo referencia al real de a cuatro, cuando la equivalencia en la moneda comenzó a expresarse en reales de vellón. Por tanto, la elección del término peseta para designar a la nueva moneda nacida en 1868 se basaba en que era un término conocido y usado entre la población, ya durante el reinado de Isabel II e, incluso, desde la Guerra de la Independencia, en Cataluña.

También en aquel momento se decretó la centralización de la emisión de moneda. Hasta ese momento existían diversas cecas o casas de monedas repartidas por todo el país. Pero en 1868 se decidió que toda la producción se realizase en Madrid, en el lugar que, con el paso del tiempo, se convertiría  en la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre-Real Casa de la Moneda.

La iconografía y la simbología de la Peseta

Con el decreto que daba nacimiento a la moneda se establecían, en principio, monedas de diversos valores y materiales.  Las monedas emitidas serían de 5,10, 20, 0 y 100 pesetas en oro.  1, 2 y 5 pesetas y 20 y 50 céntimos en plata, y 1, 2, 5 y 10 céntimos en bronce. No obstante, de las de oro no llegó a acuñarse más que una tirada de cien monedas, a modo de prueba. Las primeras piezas se acuñaron ya en el año 1869.

Las disposiciones legales de 1868 obligaban a que en el reverso de las monedas apareciese el escudo con las armas de España. A ello, se le añadiría el escusón  de las casas reinantes, una vez restaurada la monarquía, a finales de 1874. Los anversos llevarían grabado la efigie real. Esta efigie fue sustituía por la representación de Hispania durante la I República.

Desde entonces, la iconografía y la simbología que han aparecido en las monedas de Peseta han variado. Las imágenes se han adaptado, históricamente, para reflejar los valores del régimen político de cada momento histórico.

La Peseta y el papel moneda

A pesar de que el nacimiento de la Peseta se dio como moneda metálica, con el tiempo apareció el papel moneda. Fue en el año 1874 cuando se imprimieron el primer papel moneda. Este hecho coincidió con la concesión al Banco de España del derecho en exclusividad a emitir billetes, hasta entonces compartido con otros bancos provinciales. En 1940, la impresión pasaría a ser realizada por  la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre. Sin embargo, la decisión oficial la tomó el Gobierno un año después. El objetivo era evitar la dependencia de empresas extranjeras en una cuestión de tanta trascendencia.

El paso de la Peseta al Euro

Con la entrada de España a la Unión Europa y la posterior adopción del Euro, por los países que forman parte de la llamada eurozona. Fue el 1 de enero de 1999 cuando la nueva moneda se convertía en moneda de curso legal. Tras un proceso de transición, todas las monedas de los países que adoptaran en el euro irían sustituyendo, progresivamente, sus monedas.

En España, la Peseta siguió circulando hasta el 31 de diciembre de 2001, considerada como una fracción no decimal de euro. Desde el 1 de enero de 2002 convivieron ambas monedas, durante dos meses, hasta el 28 de febrero.

El tipo de cambio entre la Peseta y el Euro quedó fijado de forma unánime por los Estados miembros que, en un primer momento, adoptaron el euro. En España, el tipo de cambio era 1 EUR= 166,386 ESP.

La Peseta: testigo de la Historia de España

La Peseta ha convivido ciento treinta y cuatro años con diversas generaciones de españoles. Las vicisitudes y los contextos políticos y culturales se han visto reflejados en sus diseños. Gracias a estas monedas, metálicas o en papel, es posible conocer muchos episodios y detalles de la historia española. Por tanto, podemos decir, que desde el punto de vista historiográfico, estos elementos, cuentan con un innegable valor que debe ser tan tenido en cuenta como otras fuentes históricas.