La pignoración de acciones consiste en aceptar como garantías las acciones que tiene en cartera un inversor para acceder a la solicitud de un préstamo o un crédito con mejores condiciones de financiación.

En la pignoración de acciones, las acciones sirven como garantía de pago y así el inversor puede pedir un préstamo con intereses más bajos. La entidad financiera que concede el préstamo tiene que analizar la calidad y el valor de la garantía, así como la facilidad que tiene el activo garante de convertirse en dinero (liquidez). De este modo, si la calidad de las acciones es buena, el acceso a la financiación será ”más barata” para la persona interesada en ejercer la petición.

La garantía es mayor en un activo de renta fija que en un activo de renta variable, y aún más en dinero efectivo en una cuenta de ahorro que en cualesquiera de los activos mencionados. La calidad del activo se mide a través de las calificaciones de las agencias de rating y de modelos de valoración desarrollados in house (modelos internos) por las entidades financieras, debido a que, gracias a los acuerdos de Basilea dónde se marcan las directrices de gestión de riesgos financieros, existen incentivos de tipo fiscal para los bancos que mejoren los modelos de detección de riesgos y la valoración de éstos.

Por otro lado, hay que tener en cuenta que el activo pignorado puede generar unos rendimientos tales como dividendos o revalorizaciones importantes en el mercado, pero también puede ocurrir el caso contrario, dónde la acción pignorada puede tener una caída en su cotización importante, en ejemplo muy lo podemos encontrar con la compañía Abengoa. Como consecuencia, la entidad financiera puede exigir mayores garantías al deudor.

Generalmente, la pignoración de acciones se ejerce para apalancarse en la petición de un préstamo o un crédito y solicitar más volumen de capital. De alguna forma, funciona como una compra a crédito, pero los costes son muy inferiores a ésta.

Ejemplo de pignoración de acciones

Supongamos que el Sr. Gómez desea solicitar un préstamo por valor de 100.000 euros a su entidad bancaria y, en condiciones normales de mercado, el TAE es de un 10%.

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El Sr. Gómez, decide pignorar su cartera de inversión en la que tiene acciones del Banco de Santander por valor de 25.000 euros. El Banco, una vez analizada su situación personal a través de su modelo de scoring (riesgos) y analizando la calidad crediticia del título en cartera, decide concederle el préstamo por un valor de 100.000 euros a un TAE del 7%, por lo tanto el Sr Gómez pagará un tipo de interés menor.

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