El concepto de Plusvalía que fue desarrollado ampliamente por Karl Marx a finales del siglo XIX no es más que el excedente monetario originado por el trabajo humano presente en cualquier acción productiva y del que se apropia “gratuitamente” (según la teoría marxista), el capitalista o empresario.

La plusvalía, también conocida como plus-valor, apareció definido por Marx en su obra ‘El Capital’ y es básicamente, el valor no pagado del trabajo del obrero que crea un plusproducto del cual se hace propietario el empresario, originando así la esencia de la explotación o acumulación capitalista.

Este plusproducto o plus-valor al ingresar al mercado se convierte en mercancía y se vende, convirtiéndose en dinero que no retorna a los bolsillos del empleado en manera de sueldo (siempre según la teoría marxista).

Si bien el concepto fue tomado del economista clásico David Ricardo, quien a su vez lo había perfeccionado de Adam Smith, no fue sino Karl Marx quien desarrolló la distinción entre ‘fuerza de trabajo’ y ‘trabajo’, lo que le facilitó la explicación eficaz de la plusvalía, encadenando de esta manera, su teoría de ‘Valor-Trabajo’.

Marx también explicó que el capitalista es capaz de acrecentar la intensidad de la explotación a través de la maximización de la ‘plusvalía absoluta’, es decir, extender la jornada laboral o por medio de la ‘plusvalía relativa’, es decir, disminuir la cantidad de obreros.

En España cuando se transfiere una propiedad o sus derechos reales, existe la obligación de abonar un impuesto sobre el incremento del valor de los terrenos de naturaleza urbana o plusvalía. En el caso de una venta de estos terrenos, este impuesto deberá asumirlo el vendedor si es residente en España, en caso contrario, recaerá sobre el comprador.